Las autoridades de la localidad de Charlottesville, en Virginia, declararon el estado de emergencia por la marcha de cientos de supremacistas blancos, quienes tomaron las calles desde ayer en protestas por la retirada de una estatua homenaje al confederado Robert E. Lee. La manifestación inició desde el viernes, 11 de agosto de 2017, entre fuertes medidas de seguridad después de que se produjesen enfrentamientos violentos entre manifestantes, ataviados con banderas confederadas, y los opositores que acusan a los organizadores de ultraderechistas. La policía de Charlottesville advierte que la declaración de alerta permite solicitar recursos adicionales para responder a los incidentes, que hasta el momento han dejado a varios heridos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, usó su cuenta de Twitter para condenar los enfrentamientos entre supremacistas y contramanifestantes antifascistas; el mandatario hizo un llamado a la calma. Jason Kessler, organizador de la marcha, subrayó en un comunicado que se trata de defender la Primera Enmienda de la Constitución que protege la libertad de expresión y respaldar a "los grandes hombres blancos que están siendo difamados, calumniados y derribados en Estados Unidos". Entre opositores y manifestantes, se espera que se reúnan en la ciudad más de 2 mil personas. El evento ya es descrito como el mayor encuentro de odio en décadas en Estados Unidos. Ante los posibles enfrentamientos, se han desplegado a más de mil agentes de seguridad. El gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, instó a la ciudadanía a mantenerse alejados del acto, que se desarrolla en el Emancipation Park de la ciudad. Con información de El Mundo |