Un equipo científico internacional descubrió una cámara de 30 metros de profundidad dentro de la Gran Pirámide de Giza, también conocida como Keops. Se trata del primer gran descubrimiento de su tipo desde el siglo XIX, informó la agencia AP. Citando un informe de la revista Nature, la agencia informó que la cámara está situada encima de la Gran Galería. Desconocen cuál fue su finalidad, aunque descartan que contenta tesoros o cámaras funerarias. Su valor, indicó el egiptólogo Aidan Dodson, radica en la luz que echa sobre las técnicas de construcción. "La cámara funeraria y el sarcófago ya fueron descubiertos, de modo que esta nueva área sobre la Gran Galería probablemente estaba vacía para reducir el peso de la piedra sobre su techo", dijo. Los científicos dijeron que el hallazgo pone de relieve la utilidad de la física de partículas para la arqueología.
"Esto es una primicia", dijo Mehdi Tayoubi, uno de los fundadores del proyecto ScanPyramids. "Podría estar compuesta de varias estructuras... podría ser otra Gran Galería. Podría ser una cámara, podría ser muchas cosas".
El escaneo con muones se realiza mediante la introducción de placas especiales dentro y en torno a la pirámide para recoger datos sobre las partículas, que caen desde la atmósfera terrestre. Atraviesan espacios vacíos, pero pueden ser absorbidas por superficies duras, lo que permite a los científicos estudiar su trayectoria y distinguir la piedra de otros materiales. Zahi Hawass, exministro de Antigüedades y conocido arqueólogo, quien minimizó el descubrimiento al afirmar que el área en cuestión era conocida desde hace varios años, por lo tanto no constituye un hallazgo.
La cámara, agregó, probablemente era un espacio vacío desde el cual se construyeron los cuartos inferiores. "Para construir la Gran Galería se necesitaba un hueco, un gran espacio desde el cual acceder a ella. No se puede construir sin ese espacio", dijo Hawass. Se conoce a la estructura como la Pirámide de Khufu o de Keops, un faraón de la Cuarta Dinastía que reinó de 2509 a 2483 a.C. El descubrimiento podría despertar nuevo interés en la era de los faraones |