Penka, una vaca originaria de Bulgaria, fue condenada a muerte al haber cruzado, inconscientemente, la frontera entre su país natal y Serbia. Al haber salido de los territorios de la Unión Europea (UE) la legislación le prohibió regresar, debido a las estrictas reglas en materia de importación de animales. Las autoridades serbias exigieron que fuera sacrificada. Ante la posibilidad de perder a su bovino, Iván Haralmpiev, inició una campaña al público para evitar que Penka fuese sacrificada; medios de comunicación europeos y redes sociales apoyaron la causa, inclusive Paul McCartney, activista y ex miembro del grupo The Beatles, se sumo a la causa exigiendo el indulto del animal. La vaca fue sometida a pruebas médicas en las que dio negativo a cualquier enfermedad vigente, declaró la Agencia Búlgara de Seguridad de Alimentos, por lo que la Agencia declaró que Penka no será sacrificada y volverá con su dueño en los próximos días. Haralampiev manifestó su agradecimiento a los medios por haber apoyado su causa alrededor del mundo. |