Lunes 09 Julio 2018

Una intensa batalla judicial se dio ayer en torno a la posible liberación del expre­sidente de Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva, que finalmente lle­gó a su fin al menos por ahora, de acuerdo con el portal de la BBC.

Carlos Thompson Flores, presidente del Tribunal Regio­nal Federal de la Cuarta Región (TRF-4), determinó que el exmandatario debe permanecer recluido, poniendo fin a la dispu­ta que durante el domingo tuvie­ron dos jueces de dicha corte. Este tribunal fue el que en abril de este año condenó a Lula a 12 años de prisión, acusado de los delitos de corrupción pasi­va y lavado de dinero en el caso Lava Jato.

El exmandatario sigue man­teniendo su inocencia.

En la tarde del domingo, Roge­rio Favreto, el juez que estaba de turno en el TRF-4, concedió un habeas corpus a Lula y ordenó la liberación inmediata del expre­sidente, quien está recluido des­de el pasado 7 de abril en la sede de la Policía Federal en Curitiba.

Favreto consideró que al estar privado de libertad, a Lula se le está impidiendo ejercer sus dere­chos como precandidato a la pre­sidencia de Brasil en las eleccio­nes que tendrán lugar en octubre.

La orden de Favreto, sin embargo, fue bloqueada pocas horas después por João Gebran Neto, otro juez del TRF-4 que a su vez es instructor del caso Lava Jato.

Simpatizantes de Lula da Sil­va se reunieron en la sede de la Policía Federal de Curitiba ante la expectativa de que el expresi­dente pudiera quedar libre.

Gebran Neto ordenó a la policía y a las autoridades que no tomaran ninguna acción, por lo que Lula debía permanecer recluido.

El pulso jurídico continuó horas más tarde, cuando, ante el bloqueo de Gebran Neto, el juez Favreto insistió en la libertad del expresidente.

El riña entre ambos jueces causó incertidumbre, e incluso decenas de simpatizantes de Lula llegaron hasta el lugar donde está recluido ante la expectativa de que fuera liberado.

A pesar de la última orden, la Policía Federal no actuó debido a la contradicción entre ambos jueces.

Para saldar la polémica, fue necesaria la intervención de Car­los Thompson Flores, presiden­te del TRF-4. Thompson Flores conside­ró que la decisión sobre la liber­tad de Lula es competencia del instructor del caso Lava Jato (Gebran Neto) y no del juez de turno (Favreto).

A pesar del pro­ceso judicial que enfrenta, Lula da Silva mantiene su candidatu­ra a la presidencia de Brasil.

Por lo que el líder de izquierda per­manecerá en la sede donde está recluido. En 2014, la fiscalía brasile­ña comenzó a investigar ciertas acusaciones de que los ejecuti­vos de la petrolera estatal Petro­bras habían aceptado sobornos a cambio de adjudicar contratos a empresas de construcción.

La investigación descubrió una gran red de corrupción que involucraba a políticos de alto nivel que recibían sobornos.