31 Marzo 2019

El papa Francisco explicó que no aceptó la renuncia presentada por el cardenal Philippe Barbarin, condenado en Francia por encubrir abusos sexuales a menores de un sacerdote de su diócesis de Lyon, porque el proceso aún no ha acabado, pues ha presentado apelación.

Así lo explicó el Papa en la rueda de prensa en el avión de regreso de su viaje a Marruecos en el que le acompañaron 73 periodistas.

"No puedo aceptar su renuncia, porque judicialmente existe el derecho a la presunción de inocencia. Cuando el proceso esté cerrado, cuando el segundo tribunal dé la sentencia, veremos qué pasa", dijo Francisco al periodista que le pregunto sobre el porqué no aceptó la dimisión que el cardenal francés presentó el 18 de marzo pasado.

EL pontífice justificó esta decisión al afirmar que siempre que una causa esté aún abierta "hay presunción de inocencia" e instó a "no condenar mediáticamente" y esperar el camino de la Justicia.

Francisco recordó que el obispo decidió aún así retirarse durante un periodo de diócesis de Lyon.

El cardenal, de 68 años y al frente desde hace 17 de una de las archidiócesis de mayor tradición del país, se sentó en el banquillo en enero junto a otros cargos eclesiásticos acusados de no haber denunciado los abusos cometidos contra menores por el cura Bernard Preynat durante 25 años.

Fue condenado a seis meses de cárcel exentos de cumplimiento y a pagar una indemnización simbólica de un euro a ocho de las víctimas de Preynat que lo habían denunciado.

Durante el juicio, el cardenal insistió y repitió que "nunca se escondió y mucho menos encubrió esos hechos tan horribles" al referirse a los informes y consejos dados por el Vaticano sobre el caso.

Sin embargo, la sentencia lo acusa de haber optado por no decir nada a las autoridades francesas "para preservar la institución" del escándalo, con lo que de hecho impidió que otras víctimas denunciaran los abusos sexuales padecidos.

 

DATO

Monseñor Barbarin fue condenado el 7 de marzo a seis meses de prisión con suspensión de pena por su silencio frente a las denuncias por pederastia contra el padre Bernard Preynat.