Miércoles 24 Julio 2019

El fuego remite en Portugal tras cuatro días de incendios que han devastado más de 8 mil 500 hectáreas de arbolado y monte bajo, aunque las autoridades no bajan la guardia ante la previsión de vientos y subida de las temperaturas.

Los dos principales frentes activos, en Vila de Rei y Maçao, en el centro del país, fueron "dominados", anunció ayer Luis Belo Costa, comandante de operaciones de Protección Civil al informar sobre la situación a media jornada.

No obstante, apuntó que un millar de efectivos continúan trabajando y la alerta se mantiene ante un posible agravamiento de las condiciones meteorológicas, aunque, incluso con un cambio, "no serán agresivas" como en la tarde del lunes, cuando el viento y el calor avivaron los focos más activos.

En conjunto, según las autoridades, 41 personas han recibido asistencia médica, aunque sólo 17 resultaron heridas, una de ellas grave.

La lluvia caída durante la noche ha sido una aliada fundamental de los equipos de extinción, que han trabajado sin descanso en la zona.

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Aunque todavía no hay un balance provisional de daños, el fuego ha arrasado desde el sábado la misma superficie que se ha quemado en Portugal en los primeros siete meses del año.

Fuentes de la Policía Judicial explicaron a Efe que el único detenido hasta ahora como sospechoso de provocar un incendio se encuentra en prisión provisional a la espera de que concluya la investigación.

Debido a las condiciones climáticas, las autoridades mantienen la alerta máxima en 29 municipios del país, en su mayoría en la región central.

En poblaciones como Roda, donde el lunes fue necesario quemar un perímetro de monte bajo para evitar que las llamas alcanzaran a las casas, la situación "está en fase de resolución y de prevención", apuntó a Efe el jefe de bomberos del grupo, Rui Ruela.

En la población de Cardigos y en la carretera que llega a la cercana Sernadas, el panorama es desolador, con kilómetros de pinares y plantaciones de eucalipto arrasados por las llamas.

Los vecinos de Sernadas respiraron ayer más tranquilos, después de que el foco que amenazó al casco urbano en la tarde del domingo.