Jueves 19 Marzo 2026

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, solicitó a sus aliados que envíen barcos al estrecho de Ormuz para proteger los buques mercantes y desbloquear el suministro mundial de petróleo. Sin embargo, hasta ahora la respuesta ha sido sumamente tibia.

El sábado, Trump publicó en la red social Truth Social un mensaje en el que instaba a Reino Unido, China, Francia, Japón, Corea del Sur y otras naciones a enviar barcos al estrecho de Ormuz para unirse a un “esfuerzo conjunto” que logre abrir la vía marítima. 

Posteriormente, las declaraciones de Trump se intensificaron en una entrevista con el Financial Times, publicada el domingo. El mandatario mencionó que la seguridad del transporte marítimo sería “muy perjudicial para el futuro de la OTAN”. 

El estrecho de Ormuz es la ruta marítima de transporte de petróleo más transitada del mundo, por donde suele pasar alrededor del 20% del suministro mundial del petróleo. Su cierre por el conflicto de Irán ha provocado la mayor interrupción de la historia y un aumento vertiginoso de los precios mundiales del crudo. 

"Es justo que quienes se benefician del estrecho ayuden a garantizar que no ocurra nada malo allí. Si no hay respuesta o si la respuesta es negativa, creo que será muy perjudicial para el futuro de la OTAN", declaró Trump durante la entrevista con el Financial Times. 

Sin embargo, el llamado de Trump a sus aliados no ha tenido la respuesta esperada. Reino Unido, Alemania, Australia, Francia y Japón se encuentran entre los países que se han negado a involucrarse en la guerra contra Irán. 

Durante una rueda de prensa en Downing Street el lunes, el primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró que Reino Unido no se involucrará en “una guerra más amplia” en Irán. Asimismo, aseguró que se está trabajando con otros países en un plan viable que logre reabrir el estrecho de Ormuz, aunque insistió que no se trataría de una misión de la OTAN. 

Por otro lado, el ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, rechazó las exigencias de Trump, asegurando que “esta no es nuestra guerra, no la empezamos nosotros”. El portavoz del canciller alemán, Friedrich Merz, declaró el lunes que la guerra contra Irán “no tiene nada que ver con la OTAN”. 

"Carecemos del mandato de las Naciones Unidas, la Unión Europea o la OTAN, exigido por la Ley Fundamental. Por lo tanto, desde el principio quedó claro que esta guerra no es asunto de la OTAN", declaró en una rueda de prensa en Berlín.

En Japón, el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, realizó una declaración relacionada con las exigencias de Trump:

"En la situación actual con Irán, por el momento no estamos considerando lanzar una operación de seguridad marítima", aseguró el ministro japonés. 

En Corea del Sur, la oficina presidencial aseguró el domingo que el país “mantendría una estrecha comunicación con Estados Unidos sobre este asunto y tomaría una decisión tras una revisión cuidadosa”. 

Sin embargo, en Australia, durante una entrevista con la cadena ABC el lunes, la ministra de Infraestructura y Transporte, Catherine King, descartó el envío de buques de guerra al estrecho de Ormuz. 

Mientras tanto, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró que Teherán no ha solicitado un alto al fuego ni ha intercambiado mensajes con Estados Unidos. Además, aseguró que mientras continúen las agresiones contra la República Islámica, el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado “a nuestros enemigos”. 

"Ellos (los estadounidenses) piden a otros países que vengan a ayudarlos para que el estrecho de Ormuz permanezca abierto... Desde nuestra perspectiva, está abierto. Sólo está cerrado a nuestros enemigos, a quienes perpetraron una agresión injusta contra nuestro país y a sus aliados” declaró Araghchi.