Después de años de debate y un proceso legislativo marcado por divisiones políticas, Francia dio un paso histórico. La Asamblea Nacional aprobó de manera definitiva la ley que permite la eutanasia y el suicidio asistido para pacientes con enfermedades graves e irreversibles que cumplan con una serie de requisitos establecidos por la legislación. La iniciativa fue avalada con 291 votos a favor, 241 en contra y 29 abstenciones, poniendo fin a un largo recorrido parlamentario que incluyó varios rechazos en el Senado antes de obtener el respaldo definitivo de la Cámara baja. Con esta decisión, Francia se convierte en el sexto país de Europa en autorizar este tipo de procedimientos, después de Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, España y Portugal. ¿Quiénes podrán solicitar la ayuda para morir?La nueva legislación establece que únicamente podrán acceder a este derecho las personas mayores de edad que padezcan una enfermedad grave e incurable, con un pronóstico de vida comprometido en fase avanzada o terminal y que sufran dolores físicos o psicológicos considerados insoportables o que no respondan a los tratamientos disponibles.
Además, los solicitantes deberán contar con plena capacidad para tomar decisiones, expresar su voluntad de manera libre y consciente, y tener la nacionalidad francesa o acreditar su residencia en el país. La petición deberá presentarse ante un médico, quien iniciará un proceso de evaluación junto con otros especialistas. Si la solicitud es aprobada, el paciente tendrá un periodo mínimo de dos días de reflexión antes de confirmar su decisión. El médico deberá emitir una respuesta fundamentada en un plazo máximo de 15 días desde que reciba la solicitud. La aprobación de la norma evidenció la división política y social en el país. Mientras legisladores de izquierda y aliados del presidente Emmanuel Macron respaldaron mayoritariamente la iniciativa, buena parte de la derecha y la extrema derecha votaron en contra, aunque los partidos permitieron que cada diputado decidiera su voto de forma individual. Los defensores consideran que la ley representa un nuevo derecho para pacientes que enfrentan enfermedades sin posibilidad de cura y sufrimiento extremo. En contraste, sus críticos advierten que la medida podría ampliar con el tiempo el número de personas elegibles y cuestionan que el periodo de reflexión sea de solo dos días. Tras la votación, el presidente Emmanuel Macron afirmó que con esta decisión cumple uno de los compromisos que asumió durante su segundo mandato y calificó la aprobación como un momento trascendental para la sociedad francesa. |