Viernes 14 Agosto 2026

Estados Unidos analiza ampliar a operaciones terrestres la ofensiva contra organizaciones del narcotráfico que inició con ataques aéreos contra presuntas lanchas utilizadas para transportar drogas en el Caribe y el océano Pacífico oriental, acciones que han dejado al menos 215 personas muertas, de acuerdo con lo informado por autoridades estadounidenses.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, señaló que Washington trabaja con países aliados, entre ellos Ecuador y Colombia, para trasladar a tierra las capacidades empleadas en los ataques marítimos. La estrategia forma parte de una alianza de 19 países impulsada por el gobierno del presidente Donald Trump.

Durante una visita a Panamá, donde participa en ejercicios militares anuales con la presencia de una veintena de países, Hegseth afirmó que, a corto plazo, Estados Unidos busca desarrollar con sus aliados una capacidad operativa similar a la utilizada contra las presuntas narcolanchas.

Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, anunció la posible ampliación de las operaciones contra organizaciones del narcotráfico.

El funcionario sostuvo que las operaciones podrían extenderse a cualquier territorio donde operen grupos dedicados al tráfico de drogas o que, según Washington, representen una amenaza para Estados Unidos o sus socios.

La denominada Coalición Anticárteles de las Américas incluye a países como Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Honduras y Perú, varios de ellos gobernados actualmente por administraciones de derecha.

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Hegseth también advirtió que la estrategia contempla combatir desde el tráfico de cocaína en Sudamérica hasta el fentanilo en México, además de grupos armados colombianos que permanecen activos, a los que calificó como objetivos legítimos.

El secretario de Defensa defendió además los ataques contra las presuntas embarcaciones dedicadas al narcotráfico, pese a que juristas y organizaciones de derechos humanos han señalado que estas acciones podrían constituir ejecuciones extrajudiciales.

“No vamos a pasarlos por un proceso judicial donde sabemos que serán liberados”, sostuvo Hegseth al justificar la decisión de destruir las redes criminales con las capacidades del gobierno estadounidense.

Con la posible extensión de las operaciones a tierra, la estrategia antidrogas de Washington entra en una nueva fase, mientras los gobiernos involucrados deberán definir el alcance de su cooperación y las condiciones para realizar acciones contra organizaciones del narcotráfico dentro de sus territorios.