Una fuerte réplica de magnitud 6.9 volvió a estremecer el territorio panameño la tarde de este viernes 9 de octubre, prolongando la alerta nacional provocada horas antes por un terremoto de 7.2 que paralizó el transporte masivo, obligó a la suspensión de operaciones en aeropuertos y motivó la evacuación preventiva de inmuebles públicos y privados. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá precisó que la réplica mayor tuvo su origen a las 10 kilómetros de profundidad en las inmediaciones de la isla de Coiba, en el Pacífico nacional, integrándose a un enjambre que ya contabiliza más de 45 movimientos secundarios concentrados principalmente en las provincias de Veraguas y la península de Azuero.
La secuencia telúrica inició a las 12:56 p.m. con el sismo principal de magnitud 7.2, cuyo epicentro se situó a cuatro kilómetros de profundidad y a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí, en Los Santos. Por su escasa profundidad, la onda expansiva se percibió con fuerza en las provincias centrales y en la capital panameña, activando de inmediato evacuaciones de emergencia en rascacielos, centros comerciales y zonas de oficinas. Te puede interesar: Sismo de 6.5 sacude el oeste de Panamá y deja al menos dos heridos Ante el riesgo de afectaciones en las estructuras, el Gobierno de Panamá decretó la suspensión de actividades laborales en las dependencias públicas durante la jornada del viernes, con el propósito de facilitar las inspecciones de seguridad edilicia. Asimismo, la red de movilidad capitalina sufrió interrupciones mayores: el Metro de Panamá frenó de manera temporal el servicio en sus líneas 1 y 2 para ejecutar revisiones en vías y estaciones, mientras que el Aeropuerto Internacional de Tocumen y la Zona Libre de Colón frenaron operaciones momentáneamente para dictaminar el estado de sus instalaciones. A la par de las evaluaciones técnicas en la infraestructura urbana, los organismos de protección civil mantuvieron avisos de monitoreo preventivo en la franja costera del Pacífico ante posibles variaciones en el nivel del mar, mientras los radares sísmicos continentales continúan el rastreo permanente de la actividad geológica en la región. |