Reinserción social, con pocos resultados

Señala miembro del grupo de Padres Basilianos que quienes salen de cárceles reinciden en la comisión de algún delito debido los tratos violentos que reciben

 

Patricia FLORES

Corresponsal

Reinserción social, con pocos resultados, señalan en TehuacánEl sistema de reinserción social en el país no funciona, de ahí la alta reincidencia que tienen en la comisión de delitos quienes salen de algún Centro de Reinserción Social (Cereso), por ello es necesario reorientar esos programas y enfocarlos en la reconciliación de los delincuentes con el resto de la sociedad.

Lo anterior fue señalado por Roberto Rojas, miembro del grupo de Padres Basilianos, quien agregó que no se tiene otra opción cuando una persona comete un ilícito, sólo “meterla a la cárcel”, pero ello no es una solución, pues aunque se le dicte alguna pena el delincuente no cambia su visión de la vida porque es tratado con violencia y responde de la misma manera.

El asunto cambia cuando se castiga al maleante pero dentro de esa sanción se regenera a la persona, así el ofensor encuentra un nuevo sentido de vida y “recobra su humanidad”; en esto, aseguró el entrevistado, se debe trabajar, “porque el rencor y la rabia no generan vida”.

Asimismo, reconoció que la sociedad mexicana actual no está acostumbrada a perdonar, en algunos casos ni siquiera de forma personal, lo que se refleja “en rabia y coraje”, que al final provoca una falla, pues “aprendemos a relacionarnos por medio del poder, de la coacción, odio y venganza, cuando se deberían aprender a relacionarse para crear comunidad”.

El miembro del grupo de basilianos explicó que en el asunto de aquellos que han violado la ley, se les debe orientar, aunque también a las víctimas, pues en muchos casos no reconocen que de cierta manera también han sido ofensores, pues ambos son personas y han podido caer en errores: “Vamos a optar por acompañar al que ha ofendido”.

Roberto Rojas externó que de lo anterior parte la iniciativa de las Escuelas de Perdón y Reconciliación (Espere), que tienen como objetivo realizar trabajo comunitario, transformar odios y rencores por agresiones recibidas, en “semillas de convivencia y progreso”; el primer taller se realizará el próximo 8 de febrero, aunque indicó que el primer paso es perdonarse.

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