07 Junio 2015
Además de la fama que goza la nieve de limón, este mantecado es una de las principales ofertas al paladar que tiene una historia peculiar; su riqueza se deriva de sus ingredientes y preparación  Yéssica AYALA Corresponsal  Dentro de la riqueza culinaria del estado de Puebla, sin duda un postre que no puede faltar en su oferta gastronómica son los helados de Atlixco, los cuales son conocidos no sólo a nivel local sino nacional. Durante décadas han sido la delicia de chicos y grandes y en la actualidad miles de turistas que visitan año con año el municipio disfrutan los diversos sabores, sin embargo, de entre ellos destaca la nieve de limón y el llamado sorbete. Probar un sorbete de Don Pale Uno de los lugares donde venden el helado llamado sorbete, cuya calidad es inigualable, es en la nevería de don Palemón, o Don Pale, quien desde 1928 residen en el municipio y junto con sus familiares relata cómo inició esta receta, la cual ha pasado de generación en generación y que sin lugar a dudas es ícono del sabor en helados en Atlixco. La especialidad de este establecimiento es el sorbete, un mantecado hecho a base de yemas de huevo y ron con un toque de vainilla. Lo delicioso de este postre radica en sus ingredientes, por lo cual es considerado un dulce “fino”, cuyo su costo ronda los 25 pesos por porción. Además, un imperdible acompañante de este postre son las soletas, pequeñas galletas alboradas con yemas, las cuales son horneadas y pegadas a papel de estraza. “Son tiritas de sabor que utilizamos para sopear en helado y le da un sabor más dulce”, dice Don Pale. Llaman a la juventud Durante el recorrido efectuado por esta casa editorial, cabe mencionar otro lugar muy interesante que se ubica en Atlixco: la nevería Ximitl, sitio que su propietario adornó con discos de la banda británica The Beatles, además de artículos antiguos como teléfonos, discos, cuadros, todo enfocado en un ambiente de los años 60. Su propietario, Gerardo Morales Ximitl, relata que el postre del sorbete tiene su origen en China, el cual fue exportado y llegó a México alrededor de casi 100 años. Desde su creación, dice el artesano culinario, se trató de un postre “fino” al cual sólo algunos podían acceder. Sin embargo, gracias a que ingredientes como el huevo, la vainilla y la leche son mucho más baratos, ahora su sabor puede ser disfrutado por todos. “El sorbete en Atlixco tiene una característica, se le conoce por un solo sabor, que es la elaboración del rompope tal y como la hacen las monjas clarisas a base de leche de vaca y canela hervidos. Ya después de enfriado se le pone vainilla de calidad, la cual viene de Papantla, y mantequilla, para finalmente endulzarlo y agregarle ron”, dice Morales Ximitl. Más sabores originales En la actualidad, este postre tiene otras presentaciones, como piñón, café y otros sabores, sin embargo, el sabor tradicional es de vainilla, no obstante continúa la creación de nuevos sabores sin perder la originalidad basada en un postre fino de yemas y mantequilla. Por otra parte, varias teorías de la creación de este helado señalan que su nacimiento fue con las monjas clarisas, debido a que en Atlixco existe un templo de esta orden religiosa la cual acostumbraba cocinar deliciosos platillos y ponerlos a la venta con la finalidad de obtener ingresos. De esta manera surgió la fama de que en Atlixco existen delicioso helados y nieves, la cual se ha ganado a pulso gracias diversos programas televisivos nacionales como La Ruta del Sabor, producida por la televisora a cargo del Instituto Politécnico Nacional, donde se narra el origen y receta de este postre. Cabe señalar que debido a las condiciones ambientales con las que cuenta Atlixco, la venta de helados es un negocio de tradición por demás redituable durante todo el año. Un balance entre los puestos de venta revela que en un fin de semana se llegan a vender hasta 90 litros de helado en el Centro Histórico entre los cinco establecimientos dedicados a este postre, asimismo, más de 500 paletas se llegan a consumir. Además, en Atlixco se puede disfrutar una paleta o helado durante todo el año sin temor a alguna enfermedad respiratoria, ya que el buen temporal de la región lo amerita.