Danza de Tecuanes, herencia e identidad cultural de la Mixteca

La danza representa a 2 tribus, la Chichimeca y la Zapoteca, confabuladas para “trampear” al tigre o jaguar, elemento mítico

Clorido, ritmo, gastronomía y tradición formaron parte de la celebración del Día del Tecuán en su edición número siete, evento que logró la unificación de más de 40 grupos de tecuanes, quienes al ritmo de la flauta y el tambor deleitaron al público; además de la realización de murales culturales y el segundo concurso gastronómico.

Cientos de familias forman parte de la variante de esta danza, que se ha convertido en parte de la identidad cultural del municipio de Acatlán. Las calles se visten de alegría con el sonido de los diferentes sones y el paso de los tecuanes, quienes portan diferentes trajes negros, de manta o de pieles de animales.

Emmanuel Martínez Martínez, integrante de la comisión organizadora de estos festejos, informó que este año, y por consenso de todos los representantes de las danzas, se logró la participación de más de mil dos cientos tecuanes de la variante de la Danza de Tecuanes de Acatlán, evento que año con año retoma mayor fuerza.

A los festejos del Día del Tecuán se sumaron los contingentes de los paisanos radicados en la ciudad de México y Cuautepec; familias completas arriban al municipio de Acatlán para danzar al lado de otros tecuanes y engrandecer este día.

Emmanuel Martínez Martínez expresó que el Día del Tecuán es una festividad muy importante para los danzantes, y desde meses previos se preparan con la elaboración de sus trajes, sombreros, máscaras y sus mejores pasos para danzar por las calles principales de Acatlán.

Instauración del Día del Tecuán

De acuerdo con el testimonio de Jorge Campuzano Rodríguez, investigador en el municipio de Acatlán, el Día del Tecuán fue decretado mediante acuerdo de Cabildo en 2012, estipulando los festejos en el mes de junio, cercano a las festividades de San Juan Apóstol.

Detalló que al paso de los años, esta celebración se ha realizado en diferentes fechas, pero que a partir de 2017, por acuerdo y consenso de los representantes de los grupos de tecuanes, se acordó que estas actividades se llevarían a cabo el primer fin de semana del mes de agosto, fecha única y exclusiva para celebrar el Día del Tecuán.

Señaló que en esta séptima edición lo impresionante de estos festejos fue el consenso y la unificación de todos los danzantes, quienes a pesar de diferencias unieron criterios para realizar la celebración y poner en alto el nombre de Acatlán de Osorio como la tierra del tecuán mixteco.

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Campuzano Rodríguez destacó que de 5 años a la fecha, por intereses de los migrantes radicados en Estados Unidos, comenzaron a unirse para formar las danzas de California y Nueva York, extendiéndose así las costumbres y tradiciones del pueblo acateco.

Informó que cada día surgen nuevos grupos de la variante de la danza de tecuanes del municipio de Acatlán, algunos han evolucionado en cuanto a su vestuario, otros portan el tradicional traje negro y otros más elaboran su traje de manta y recientemente han optado por elaborarlo con pieles de animales, portando accesorios como arcos y flechas, antorchas y hachas.

Hasta la fecha se tiene un registro de más de 50 danzas, contando las provenientes del Estado de México y Estados Unidos, quienes participan en los acuerdos para la celebración.

Jorge Campuzano resaltó que el acateco siente una gran pertenencia por la variante de la Danza de Tecuanes, traída en 1888, y se ha convertido en parte de la identidad cultural de Acatlán y cada día se arraiga más: "Mientras exista un niño danzando, la danza nunca morirá," puntualizó.

Historia de la danza de tecuanes

De acuerdo con los escritos de don Efrén Jiménez Ariza (danzante consagrado), originario del barrio de San Rafael de esta ciudad, los datos obtenidos de sus antepasados proceden de 1800, época en que el Virreinato español sufría los primeros brotes de la discutida Revolución de Independencia de 1810.

Según las investigaciones de Jorge Campuzano, la danza llegó en 1888 y durante dos años los primeros danzantes del municipio aprendieron los sones, pasos y le pusieron un estilo propio; es así como la variante de la Danza de Tecuanes se presentó por primera vez en Acatlán de Osorio, con motivo de los festejos del Arcángel San Rafael, el 24 de octubre de 1890, según los documentos que conserva el pueblo de Acatlán.

"En esos escritos se confirma que aprendieron la danza de informantes de los Ranchos de Cuahulutla y El Guayabo, en el municipio de Tehuitzingo, Puebla, quienes a su vez la aprendieron de maestros de Cocula, Guerrero, a quienes conocieron en una peregrinación al Santuario de Chalma, en donde vieron la danza."

Con el tiempo, la variante de la Danza de Tecuanes se arraigó en Acatlán y ha adquirido características propias, formando parte importante de los festejos de la comuna.

La danza representa a 2 tribus, la Chichimeca y la Zapoteca, confabuladas para "trampear" al tigre o jaguar, elemento mítico para muchas de las culturas prehispánicas, que tanto daño causa a sus rebaños y a las propias personas.

Figuras y sones de la Danza de Tecuanes

Además de los ancianos comandantes de las 2 tribus, el viejo Moranchi y el viejo Lucas, se distinguen 7 figuras importantes: el perro, el toro y el burro, como animales domésticos y de sobrevivencia para el hombre. El diablo cómo símbolo de adversidad, la muerte en contraposición a la vida de los mismos tecuanes y del tigre, con el que se pretende acabar; y la curandera, elemento mágico por medio del cual se pueden obtener bienes como la salud. El tigre o tecuani es el personaje principal en torno del cual se desarrolla la danza.

Esta danza tiene más de 30 sones, cada uno de ellos representa alguna actividad o vivencia de la comunidad, como son: sembrar, cortar caña, una epidemia de sarna, o bien estar dedicado a algún animal importante como la iguana, el toro, la liebre y la muerte del tigre.

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