Sábado 01 Diciembre 2018

La mañana de este sábado 1 de diciembre, poco a poco se fue llenando la plancha de la plaza principal de la Ciudad de México. Desde antes de las 10 horas, familias completas comenzaron a llegar: algunos con sus gorras color vino, el del partido Morena, otros con playeras con la imagen del presidente López Obrador, con sombrillas y gorros de colores.

Un joven ciclista que acompañó durante unos metros el traslado de López Obrador de su casa a la Cámara de Diputados, donde tomó posesión como nuevo presidente de México, se ganó su mención en el discurso del ahora primer mandatario.

 

"En ti confiamos", fue el grito que el impulsivo ciclista le dirigió a López Obrador en su pasó por la avenida Tlalpan, que conecta el sur con el centro de la Ciudad de México, a pesar de la velocidad del auto y del resguardo de dos motociclistas.

La gente durante todo el recorrido se desbordó en gritos, aplausos, buenos deseos, felicitaciones; portaban banderas, cartulinas con mensajes y hasta máscaras; incluso el convoy que acompañaba a López Obrador debió bajar la velocidad.

En punto de las 11:22, Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el Presidente de la República.

Llegó al Palacio Legislativo de San Lázaro a las 11:11, subió la escalinata principal y fue recibido por distintos legisladores entre ellos, Mario Delgado; Ricardo Monreal, Ifigenia Martínez, Ricardo Gallardo y Jorge Emilio González. Ya en el salón de plenos, fue recibido con saludos, abrazos y selfies en el pasillo central de la Cámara de Diputados.

 

Fue recibido con gritos de: "Es un honor estar con Obrador" y "Presidente, Presidente" de parte de legisladores de Morena, PT y PES.

Después de tomar protesta y jurar hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, López Obrador recibió de manos del presidente de la Mesa Directiva, Porfirio Muñoz Ledo la banda presidencial.

Tajante, claro y reiterativo, ofreció un discurso minutos después de recibir la banda presidencial por parte del mandatario saliente, Enrique Peña Nieto, asumiendo oficialmente la Presidencia de México en una ceremonia en el Congreso de la Unión.

Durante hora y veinte minutos, desgranó muchas de sus propuestas de gobierno, la mayoría de ellas ya anunciadas durante la campaña electoral, que culminó el 1 de julio con su triunfal victoria con el respaldo del 53 por ciento de los votos.

Cuando Obrador explicó que lo más importante en su gobierno será acabar con la corrupción y la impunidad, el expresidente Enrique Peña Nieto agachó la mirada. "Vamos a limpiar de arriba para abajo la corrupción, como se limpian las escaleras", exclamó AMLO, mientras Peña miraba sus notas.

De la misma forma, tras la propuesta del nuevo mandatario de eliminar el fuero para los altos funcionarios, Peña Nieto desvió la mirada y apretó los labios.

Algunos entre lágrimas y la mayoría con porras, aplausos y chiflidos, las personas reunidas en el Zócalo de la Ciudad de México recibieron la toma de protesta entre gritos de: "¡Sí se pudo, sí se pudo!".

Cuando recibió la banda presidencial y tomó protesta, estallaron los gritos, se agitaron las banderas nacionales y sonaron las matracas. El momento fue transmitido en dos pantallas instaladas frente a la catedral metropolitana. Lo siguieron miles de personas que llenaron la plancha de la Plaza de la Constitución. "¡Sí se pudo!, ¡Sí se pudo!", "¡Presidente, Presidente!", gritaban.

En las pantallas, el tabasqueño explica la frase que resumirá su gobierno: "Acabar con la corrupción y la impunidad" y la gente grita: "¡Bravo!", "¡A huevo!", y hasta "¡Saquen los tambores, apaches!".

Las porras y los gritos que se escucharon durante el mensaje ante el congreso de la Unión, aquí también se hicieron eco, como cuando en la Cámara se escuchó el conteo del 1 al 43 en nombre de los estudiantes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero.

También hubo rechiflas contra los legisladores cuando se manifestaron para reducir el IVA: "¡Cínicos! ¿De qué protestan?" se escuchaba en la plancha del Zócalo.

Como si se tratara de un concierto, en los alrededores, los comerciantes vendían llaveros, pines, calendarios, muñecos llamados pejeluches, gorras, sombrillas, chalecos y hasta tazas con la imagen de López Obrador. Los precios de 20 a 130 pesos, dependiendo del producto.

Arribo a Palacio Nacional

"¡Es un honor, estar con obrador!" Retumbó en el Zócalo capitalino, donde miles de ciudadanos esperaron al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Frente a Palacio Nacional había largas filas de personas que cargaban cartulinas y banderas con mensajes como: "Felicidades AMLO, eres presidente", ¡Por un México nuevo!, "Todo México es Morena" y "La esperanza de México".

A las 13:28 horas en punto, el convoy en que viajaba el mandatario ingresó a la Plaza de la Constitución, la euforia creció entre los presentes pero los gritos y aplausos aumentaron cuando López Obrador caminó hacia ellos y simuló abrazarlos.

Con niños cargados sobre los hombros, adultos mayores apoyándose con su bastón, así como grupos de jóvenes como si acudieran a una excursión se dieron cita en la plancha capitalina para presenciar la llegada del nuevo presidente de la República.

Desde las 10 horas los asistentes arribaron al Zócalo y apartaron sus lugares para estar en primera fila frente al escenario de la celebración cultural por la Cuarta Transformación, algunos otros se formaron en las vallas de Palacio Nacional para ver pasar al nuevo mandatario.

Los banderines en los que se leía "¡Bienvenido!" se agitaron más fuerte cuando a través de las pantallas gigantes colocadas en la Plaza de la Constitución se observaba el trayecto del titular del Ejecutivo Federal.

Las ovaciones no pararon con la entrada del presidente de la República a Palacio Nacional, minutos después al arribo de Evo Morales, presidente de Bolivia, fue vitoreado por los asistentes: "¡Viva Evo!".

Cuando Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, arribó a Palacio Nacional, los aplausos y ovaciones continuaron. "¡Maduro!", "¡Maduro!", se escuchó en la plancha capitalina.

Se desborda el Zócalo en júbilo

Más tarde, la euforia, la música, los banderines al aire, los cánticos y, sobre todo, la ilusión intacta por un México mejor se desplegaron en un multitudinario acto popular en el Zócalo de la capital del país para festejar la toma de posesión.

Riadas de gente llegaron a la plaza principal frente al Palacio Nacional para escuchar el discurso del primer presidente izquierdista en varias décadas, que reiteró su postura antineoliberal y en favor de las clases más desfavorecidas.

En medio del júbilo, no faltaron los puestos callejeros que ponían a la venta objetos como muñecos de trapo o llaveros con el rostro del nuevo jefe de Estado, algo más propio de un superhéroe que de un político.

También había a la venta banderas de Morena, partido político con el que López Obrador ganó por mayoría absoluta en los comicios del pasado 1 de julio.

Después, los ciudadanos agitaron con fuerza las banderas mientras entonaban el ya mítico cántico: "es un honor estar con Obrador".

Pudieron verse también grupos de baile tradicional procedentes de los estados de Oaxaca, Morelos e Hidalgo, entre otros, haciendo gala de coloridas vestimentas y de un ritmo imparable.

Aunque el sol golpeaba fuerte, no impidió que la gente se aproximase al escenario en el que grupos como Calle 13 o la soprano Regina Orozco hicieron bailar a cerca de 120 mil personas.

Más adelante se celebró una ceremonia en la que representantes de los 68 pueblos indígenas mexicanos entregaron el bastón de mando de sus comunidades al nuevo presidente, en un acto lleno de misticismo en pleno Zócalo.

Entre la multitud, Antonio Galán, quien venía acompañado de su familia, dijo que México está viviendo "un momento histórico".

"Han tenido que pasar casi 80 años para que un gobierno realmente representante del pueblo pudiera llegar al poder", celebró emocionado.

Opinó que, en esta ocasión, "no se trata sólo de un cambio de gobierno, sino una apertura de la esperanza que tenemos todos los mexicanos".

También se mostró confiado en que lo sucedido en México "fluya hacia el sur" y empiecen a surgir ideologías similares en otros países de América Latina.

Confesó que su frustración por fin terminó, luego de varias décadas votando por la izquierda, con la victoria siempre esquiva.

Lidia Amezcua, enfundada en la vestimenta granate característica de Morena y seguidora de López Obrador desde 1998, contó que en esa misma plaza vivió la tristeza por las derrotas del ahora presidente en 2006 y 2012.

"Es la victoria no de Andrés Manuel, sino de todo un pueblo que sembró su esperanza y la fe en que sí podíamos cambiar y transformar el país", expresó entre sudor y júbilo, con dos banderas de México en las manos.

Amairani Avendaño, joven tabasqueña que estaba allí sujetando una pancarta en la que declaraba su amor a su paisano, contó sentirse ilusionada por el futuro de la juventud.

"Hay gente que piensa que por su edad (65 años) no tiene la capacidad de llevar este país y conectar con los jóvenes, pero él nos va a apoyar", dijo, una idea respaldada posteriormente por López Obrador en su discurso.

El colectivo Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual (LGBT) también mostró su ilusión con el nuevo gobierno, ya que en los meses previos a esta investidura Morena ya creó la Comisión de Diversidad Sexual y dos mesas de trabajo dentro de esta, comentó a Efe la coordinadora del movimiento feminista Mujeres Diversas, Gloria Davenport.

María Clemente, también activista y presidenta de la asociación Agenda LGTB, añadió que "López Obrador ha dado un mensaje claro de que sí se va a trabajar a favor de la diversidad sexual".