Jueves 20 Junio 2019

Miles de personas trabajan en México como recolectores de basura, una profesión difícil que además conlleva discriminación y explotación, porque la mayoría de ellos no son contabilizados en censos oficiales y se organizan en rígidas estructuras, percibiendo un ínfimo salario.

En la Ciudad de México se estima que a diario se recuperan mil 748 toneladas de desechos a través de la preselección para el reciclaje, de las 13 mil toneladas de basura que genera la capital mexicana, según cifras de la Secretaría de Medio Ambiente de esta urbe.

Tal y como reconocieron a Efe recolectores del gigantesco Bordo Poniente de Nezahualcóyotl, en el Estado de México, en el mundo de la basura se padece de discriminación, préstamos impagables, violencia, trabajo infantil e incluso machismo, pues se estima que el 70 por ciento de quienes recolectan son mujeres y niños.

Yolanda (nombre ficticio), madre soltera, declaró este miércoles a Efe que "si no te portas bien, no acatas y no vas con la cuadrilla de limpieza de las calles, tienes problemas" con el sindicato.

Un hombre que solamente se identificó como Eduardo por miedo a represalias detalló que aparte de pepenador -como se conoce en México al recolector de basura- también ejerce el trabajo de barrendero en las calles, una actividad que arranca a las seis de la mañana a diario y se alarga por horas.

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"El sol es muy fuerte, uno no se puede tapar con nada, porque hay que andar atrás del camión separando el material, subir las cosas y apretarlas," resaltó.

Añadió que para el final del día obtiene con suerte de 100 a 150 pesos diarios por la venta de desechos para el reciclaje, aunado a las propinas que a veces le da la gente.

"El trabajo es mugroso (sucio), te encuentras con cada cosa. (...) No hay estabilidad, porque hay que estar cumpliendo con el jefe para que no te diga nada o te despide," puntualizó.

Tania Espinosa Sánchez, coordinadora de la ONG de Women in Informal Employment Globalizing and Organizing (WIEGO) en México, dijo a Efe que "los pepenadores son el primer eslabón del reciclado y un sector social que vive en condiciones de trabajo muy precario".

Ello "pese a que los productos que recuperan los adquieren luego grandes empresas que obtienen enormes ganancias económicas", agregó.

WIEGO realizó el Proyecto de Reconocimiento de la Situación de Derechos Humanos de los Recicladores en Latinoamérica.