Jueves 22 Agosto 2019

Casi un tercio de los migrantes que se dirigen a Estados Unidos ha experimentado violencia física, psicológica o sexual en su travesía por México, según un informe publicado ayer miércoles la revista científica PLoS ONE.

Los migrantes están sujetos a un elevado nivel de violencia en su tránsito a Estados Unidos,” dijo a Efe en una conversación telefónica uno de los autores del estudio, César Infante, del Instituto Nacional de Salud Pública mexicano.

Infante y sus colegas encuestaron entre 2009 y 2015 a 12 mil 23 personas alojadas en Casas del Migrante en Tapachula (Chiapas), Ixtepec (Oaxaca), San Luis Potosí (en el estado homónimo), Saltillo (Coahuila) y un albergue exclusivo para mujeres en Tijuana (Baja California).

De esos migrantes consultados, el 81.9 por ciento procedía de Honduras, El Salvador o Guatemala, el 12 por ciento eran mexicanos y el resto (6.1 por ciento) provenía de al menos otros 52 países.

El estudio encontró que, del total de participantes, 29.4 por ciento afirmó que había sufrido algún tipo de violencia: casi el 24 por ciento dijo haber experimentado violencia física, mientras que el 19.5 por ciento señaló que había sido psicológica; y cerca del 2 por ciento, sexual.

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Los investigadores hallaron que los migrantes transgénero, transexuales y travestis afrontaron una mayor carga de violencia en comparación con los heterosexuales; mientras que ese colectivo y las mujeres heterosexuales sufrieron con mayor prevalencia violencia sexual.

Infante señaló que las autoridades sanitarias mexicanas se han ocupado de encarar el abuso sexual, pero, subrayó, “el problema principal es que las mujeres o personas de diversa orientación o identidad sexual tienen miedo a hacer las denuncias, o esperan que haya impunidad”.

En el periodo cubierto por la investigación, la violencia afectó más frecuentemente a los migrantes de países centroamericanos (30.6 por ciento) y de otros países (40 por ciento), que a los migrantes mexicanos (20.5 por ciento).

Infante explicó que “los migrantes proceden, prácticamente, de todo el mundo”, al tiempo que destacó que “el país todavía no ha desarrollado un mecanismo de aceptación que disminuya los daños que ya tienen estas personas desde que ingresan a México”.

Los investigadores consideran que muchos incidentes no se denuncian porque las víctimas en Centroamérica y México han “normalizado la violencia”, y porque muchos migrantes no confían lo suficiente en las autoridades como para revelar sus experiencias.