Lunes 23 Septiembre 2019

Una nueva ola de migrantes, esta vez formada por mexicanos, ha llegado a la fronteriza Ciudad Juárez, donde alrededor de 700 de ellos esperan en los puentes internacionales su oportunidad de pedir asilo en Estados Unidos.

Los migrantes, entre ellos cientos de menores de edad, proceden en su mayoría del centro y el sur de México, principalmente de los estados de Zacatecas, Michoacán y Guerrero, de donde se vieron obligados a huir de la violencia vinculada al crimen organizado.

Aunque por las noches algunos acuden de manera voluntaria a albergues de esta ciudad del estado de Chihuahua, procuran quedarse cerca de los puentes internacionales, con la esperanza de que los agentes migratorios estadounidenses les dejen pasar.

Tal es el caso de Eleni Gutiérrez, que dejó lo poco que tenía para comenzar la aventura de cruzar todo México y buscar refugio en el vecino país del norte.

“Queremos cruzar para el otro lado, porque hay mucha delincuencia allá donde estábamos nosotros. Ya estamos en una lista, nada más que estamos esperando,” dijo Gutiérrez a Efe en el Puente Internacional Zaragoza-Ysleta.

Otro caso es el de Juan de Dios Gutiérrez. La violencia en su comunidad ha hecho que él y toda su familia vayan al encuentro de las autoridades estadounidenses para solicitar que les dejen entrar a El Paso, Texas, con el fin de tener un mejor lugar para vivir.

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La delincuencia organizada obliga a esto, a huir de nuestros lugares. Por eso nos vinimos con toda la familia porque si no nos pueden desaparecer,” aseguró.

Juan de Dios vino con su hermana, su cuñado, su esposa, su hijo y una sobrina, “y aparte una familia de otro pueblo conocido cerca de nosotros por la misma violencia del crimen organizado”.

El apoyo de los habitantes de Ciudad Juárez ha sido fundamental para estos migrantes, ya que las inclemencias del clima, y sobre todo el tener que estar a la intemperie, han hecho que su odisea sea aun más difícil.

“Les damos muchas gracias por el apoyo que nos están dando, la comida, agua, juguetes para los niños, ropa y muchas cosas que nos han regalado,” exclamó Juan de Dios.

Con todo, las necesidades son grandes, y la lluvia y el frío son los principales adversarios de estas familias que desean vivir en paz, lo que en México no han podido conseguir en los últimos años.

“(Son) muchas necesidades. Necesitamos una lona, colchoneta para que no nos moje la lluvia, porque venimos desde lejos y estamos sufriendo aquí,” añadió el migrante.

El proceso de cada uno de los migrantes es diferente en cuanto a tiempos, pero igual de complicado para acceder a una visa humanitaria por parte del gobierno de Estados Unidos.