La escalada militar en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó un fuerte aumento en los precios internacionales del petróleo, lo que podría generar ingresos extraordinarios para México, pero también abre un dilema fiscal: usar esos recursos adicionales o destinarlos a subsidios para contener el precio de las gasolinas. Un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señaló que el precio del crudo se disparó desde finales de febrero, cuando comenzaron las tensiones militares. El WTI, referencia en Estados Unidos, subió cerca de 60%, mientras que el Brent, referencia internacional, aumentó alrededor de 49%. En los últimos días, ambos superaron los 100 dólares por barril y alcanzaron picos de hasta 119 y 120 dólares, niveles que no se veían desde 2022. Para México, este escenario elevó la Mezcla Mexicana de Exportación a más de 80 dólares por barril, muy por encima del precio estimado en el Presupuesto 2026, fijado en 54.90 dólares. El IMCO calculó que, si el precio promedio anual del petróleo ronda los 90 dólares, el gobierno federal podría obtener ingresos petroleros adicionales por unos 406 mil millones de pesos. En escenarios más optimistas, la cifra podría acercarse a los 500 mil millones de pesos. Sin embargo, el instituto advirtió que ese beneficio podría desaparecer si el gobierno decide reactivar subsidios a combustibles mediante estímulos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para evitar que el aumento internacional llegue directamente al consumidor. El antecedente más cercano ocurrió en 2022, tras la invasión de Rusia a Ucrania. Ese año, los ingresos petroleros adicionales fueron de casi 394 mil millones de pesos, pero los subsidios a gasolinas costaron prácticamente lo mismo, lo que anuló el beneficio fiscal. Te puede interesar: Putin respalda a nuevo líder supremo de Irán tras muerte de Alí Jameneí Las proyecciones del IMCO, elaboradas con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Banco de México, indicaron que el resultado final dependerá de la decisión del gobierno: permitir que suba el precio de los combustibles o absorber parte del impacto con subsidios. El instituto resumió el dilema con una advertencia: “más ingreso petrolero no es automáticamente una buena noticia”. Si el gobierno busca contener la inflación y proteger el poder adquisitivo, el margen fiscal adicional podría evaporarse rápidamente. Hasta ahora, la Secretaría de Hacienda no ha anunciado una reactivación generalizada de subsidios al IEPS en 2026, aunque el mecanismo sigue disponible. Analistas prevén que las próximas semanas serán decisivas, debido a la alta volatilidad en los mercados energéticos y presiones inflacionarias globales derivadas del conflicto en Medio Oriente.
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