La ruta del fentanilo no empieza en las calles, sino mucho antes, en una red que cruza países y empresas. Bajo esa lógica, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) puso en la mira a mexicanos y compañías con operaciones en México, al sancionar a 23 personas por su presunta relación con el Cártel de Sinaloa. De acuerdo con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, estas personas formarían parte de una red que ayuda a conseguir y mover sustancias químicas utilizadas para fabricar drogas como el fentanilo y la metanfetamina, que luego llegan a las calles de Estados Unidos. Entre los mexicanos señalados está Karina Guadalupe Carrillo Torres, quien ha sido relacionada con decomisos de droga y con una facción del cártel conocida como “Los Chapitos”. Junto con Régulo Acosta Hernández, también identificado como integrante del grupo, aparece vinculada a empresas que fueron incluidas en las sanciones. Otro caso es el de María Viridiana Rugerio Arriaga, señalada como intermediaria en la compra de químicos en India que después eran enviados a México para la producción de drogas. Su empresa, con sede en Guanajuato, también fue sancionada. En la lista también aparece José de Jesús Ramírez Torres, quien presuntamente utilizaba sus empresas para importar sustancias clave en la fabricación de metanfetaminas. Además, las autoridades incluyeron a empresas importadoras como Reyma Global Trading y Aduaeasy, así como a Ramiro Baltazar Félix Heras, identificado como integrante de alto nivel dentro del cártel, y a Alejandro Reynoso Jiménez, señalado por operar laboratorios clandestinos en Jalisco. Te puede interesar: Caen 43 de "La Mafia Mexicana" en operativo masivo en California Según las autoridades, esta red funciona en varias etapas: primero se compran los químicos —principalmente en Asia—, luego se envían a México ocultos como productos legales, y finalmente se usan en laboratorios clandestinos para producir drogas sintéticas. Como parte de las sanciones, todos los bienes de los involucrados que estén en Estados Unidos quedan congelados, y se prohíbe que ciudadanos o empresas estadounidenses hagan negocios con ellos.
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