En recuerdo del asesinato de la defensora Bety Cariño, organizaciones emprenderán acciones para exigir esclarecimiento del caso ACATLÁN Rosalía SÁNCHEZ Corresponsal Integrantes del Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAIZ), así como pobladores de la región triqui del municipio de San Juan Copala, Oaxaca, y familiares recordaron a Bety Cariño, activista originara del municipio de Chila de las Flores, a cinco años de su asesinato que se cumplirán el próximo 27 de abril. A un mes de cumplirse un lustro del asesinato de Bety Cariño y Jyri Antero Jaakkola, activista de origen finlandés, familiares y compañeros preparan una manifestación en diferentes ciudades de la República Mexicana, como Oaxaca, Puebla, Chiapas y la Ciudad de México, además de Finlandia, donde también se manifestaron parientes y amigos de Jyri Antero Jaakkola. La manifestación se tiene preparada para este 27 de abril, en el municipio de Huajuapan de León, Oaxaca, después se dirigirán al municipio de Chila de las Flores, donde actualmente se encuentra la tumba de Bety Cariño y también realizarán un homenaje a la activista muerta. El esposo de la activista, Omar Esparza Zárate, destacó que ha sido la Procuraduría General de Justicia (PGJ) del estado los que han respondido a las demandas que se tienen en torno a los homicidios de Bety y Jyri, pues la Procuraduría General de República (PGR) no ha hecho nada ante este caso. El defensor de la lucha social en la Mixteca comentó que “los procedimientos que se siguen forman parte de una obligación del estado que a cuatro años con nueve meses es un avance mínimo en todo este recorrido que hemos tenido para exigir justicia, y con este nuevo detenido suman dos, el primero fue Rufino Juárez Hernández”, mencionó. Los hechos De acuerdo a la cronología de los hechos, el 27 de abril de 2010 los activistas fueron emboscados cuando se dirigían al municipio de San Juan Copala ubicado en la zona triqui del estado de Oaxaca, para llevar ayuda a través de una caravana humanitaria donde viajaban observadores internacionales y nacionales. Sin embargo, al momento de pasar por la localidad La Sabana fueron emboscados por presuntos habitantes de la comunidad, quienes atacaron con tiros a los vehículos que se dirigían a Copala, lo cual dejó como resultado 15 personas lesionadas y dos personas muertas entre ellos Bety Cariño, además de dos reporteros desaparecidos entre ellos Érika Ramírez y David Cilia, de la revista Contralínea. Después de una semana los reporteros aparecieron esto gracias la labor realizada por el padre de David Cilia, quien se dedicó a buscar a su vástago durante los terrenos prohibidos por parte de la comunidad. ¿Quién era Bety Cariño? Alberta Bety Cariño Trujillo era la directora de Cactus (Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos), que era una organización comunitaria en Oaxaca, México. Cariño era de origen mixteco y defensora de la soberanía alimentaria, el manejo del agua, conservación de suelos y el derecho a la autonomía de los pueblos indígenas en México. Como parte de la organización Cactus trabajó para organizar los colectivos de mujeres en el norte de Oaxaca, sin embargo, en como una de los líderes de Cactus tuvo que huir temporalmente de Oaxaca en diciembre de 2006, después de la represión gubernamental en respuesta a las protestas del mismo año en dicha entidad. Después de la emboscada, habitantes de comunidades de la Mixteca e integrantes de organizaciones sociales se trasladaron a las oficinas de la Procuraduría General de Justicia (PGR), en la Ciudad de México, para exigir castigo a los responsables de sus muertes. Además, el representante del Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAIZ), Omar Esparza Zárate, convocó a defensores de derechos humanos, académicos, estudiantes, obreros y campesinos para la realización de mítines en la sede de la PGR. En su momento, el representante señaló que “se trata de exigir nuevamente al gobierno federal que cumpla con su trabajo y con su desgastada palabra, comprometida en las instancias internacionales para hacer justicia y castigar a los asesinos”, dijo. También aseguró que los culpables del crimen habían sido identificados como parte de un grupo paramilitar que mantenía presencia en la zona triqui. “Este caso al igual que muchos otros más de defensores asesinados permanece en la impunidad sin que la exigencia y la presión internacional haya logrado motivar a las autoridades a hacer su trabajo”, indicó el representante de MAIZ. |