Académicos de la UPAEP señalaron que la reforma educativa no toma en cuenta los rasgos socioculturales Mario GALEANA La evaluación docente contemplada en la reforma educativa logrará poner fin a las prácticas políticas que fomentan la venta de plazas, pero también deberá ser sujeta a revisión durante los próximos años, ya que su diseño define una clara estandarización en la educación que no toma en cuenta los rasgos socioculturales de cada región del país, concluyeron académicos de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). Para Juan Martínez López, decano de Artes y Humanidades, el examen servirá para detener la venta y reparto de plazas que, en muchos casos -dijo-, obedece más a intereses políticos que pedagógicos, por lo cual su aplicación y sus futuros resultados han sido “politizados”. “Es un fenómeno muy complejo y hay un considerable grado de politización, en el sentido de la dificultad que representa el desmoronar una estructura que el propio gobierno alimentó durante décadas, que es, precisamente, cederle a los sindicatos el control de las plazas. En este sentido, hay claros intereses por parte de las estructuras sindicales. Pero es necesario que los buenos docentes, los congruentes con su práctica, sean premiados con plazas y promociones”, expuso durante el foro Importancia de la Evaluación Docente. No obstante, dijo, la evaluación también deberá ser sometida a una revisión que incluya su propio diseño y su instrumentación, dado que tiende a la estandarización de la educación, sin considerar los rasgos culturales y sociales de cada punto regional en México. “Evidentemente todos deben tener ciertas aptitudes independientemente de su contexto, pero también tendría que agregarse un capítulo cualitativo que evalúe lo regional. La evaluación debe promover la equidad, porque, de no ser así, la brecha entre la educación de calidad -es decir, aquella a la que acceden los sectores sociales con mayores recursos- y la educación de menor calidad sería aún mayor”, dijo. En esto último coincidió el vocero de la Sección 51, Jorge Cabrera, quien calificó la evaluación docente como “una prueba estandarizada que olvida las condiciones de cada escuela, de cada punto, y en donde jamás se califica la capacidad de los maestros”. |