| René VALENCIA En colonia Universidades, ubicada detrás de Ciudad Universitaria sobre el bulevar Valsequillo, los estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) denuncian sufrir atracos constantes. La localidad se caracteriza por la longevidad de sus pobladores, al tener más de 20 años viviendo en la zona, además de los jóvenes foráneos que se establecen en los domicilios, motivados por realizar sus estudios superiores en la BUAP. Como cada año, los estudiantes vuelven a las aulas y a la normalidad de sus actividades en el mes de agosto y con ellos los delincuentes, quienes incrementan sus actos delictivos hasta el mes de diciembre, cuando comienza el periodo vacacional. Una de las personas que conoce mejor el caso es la joven Andrea Castillo Loera, quien estudia en la máxima casa de estudios desde hace más de dos años. La joven relató que cada día debe caminar entre las calles de la colonia, pues su domicilio se halla al interior de la misma, ello hace que cada vez se sienta más preocupada por las condicionesprecarias de seguridad. Expresó que a mediados de agosto cuando comenzó el ciclo escolar, salió retrasada de su hogar rumbo a su primera clase, la cual daba inicio a las 8 horas. Al recorrer con gran velocidad las calles desiertas, relató que se detuvo frente a la Facultad de Contaduría Pública, cuando una mano la tomo por el brazo y colocó sus labios en su oído diciéndole con voz intimidante: “mija, caite con lo que tengas”. [gallery ids="124604,124605,124606,124607,124608,124609,124610,124611,124612,124613,124614,124615"] Al notar el asalto entregó de manera inmediata sus útiles escolares, computadora, celular y cartera. Desde aquella experiencia, sostuvo, se siente preocupada por las cosas que presencia en las calles, ya que teme que vuelva a suceder. Sin embargo, su motivación y deseo de estudiar en la BUAP hace que persista y lo tenga que hacer durante los restantes dos años. “En ocasiones creo que fue mala idea venir a vivir a Puebla, pero me gusta pensar que vale la pena cada intento”, externó. También se roban los rines Otro caso destacado de estás condiciones es un estudiante Ingeniería, de nombre Emanuel Rivera de 23 años, que vive en la segunda sección de la colonia, es decir, su trayecto es más largo, por cerca de 6 cuadras, para llegar al centro de estudios. ”Todo el tiempo llevo prisa, pero qué se le va a hacer si lo hago por mi gusto”, mencionó. Recordó que el mes pasado salió de clases al anochecer, debido a que su horario es vespertino. Relata que se dirigió por el bulevar Valsequillo para comer algo y luego retornar a su hogar. En las calles, dijo, no existe alumbrado público y las pocas lámparas funcionales apoyan las avenidas principales, así que aceleró el paso para evitar problemas con cualquier persona que estuviera en la zona. Entre las esquinas presenció cómo unas sombras se movían muy rápido con objetos entre sus brazos. Al voltear observó cómo robaban los neumáticos y los rines de un Tsuru, en consecuencia, temía ser víctima de un ataque por el hecho de ser un testigo, para su fortuna los ladrones huyeron cuando obtuvieron lo que buscaban. “A lo mejor a mí no me ha tocado que me quiten algo, pero no puede ser posible que roben a los vecinos como si nada. Es una vergüenza”, externó. Respecto al personal de seguridad pública, mencionó que acostumbra rondar entre las calles cercanas a la BUAP, pues es parte de la relación que tiene con la misma, pero ignoran que más lejos de las facultades, las personas también tienen problemas de inseguridad. Advirtió que en la colonia Universidades no existe un horario para que los vecinos sufran un atraco y recomendó a las personas no adentrarse demasiado, porque la situación empeora e incrementan las señales de alerta. “Las cosas son malas por dentro, pero por fuera parece como si no existieran”, concluyó. Olvida Ayuntamiento a colonia Por su parte un vecino con más de 15 años de antigüedad en la zona, sexagenario, de nombre Jorge Aguilar González, tiene un pequeño negocio para el mantenimiento de electrodomésticos en una calle aledaña a Ciudad Universitaria. El señor Jorge contó que, al llegar a ocupar su domicilio estaba la zona completamente abandonada; sin servicios y sin transporte que ayudara al traslado de los ciudadanos. “Si no tenías coche, te fregabas”, agregó. Así que solicitaron apoyo tanto al gobierno estatal y municipal como al Ayuntamiento para obtener servicios públicos. Al no contar con ellos, decidieron pagarlos en conjunto. Un ejemplo de ello son los postes de luz y el alcantarillado que ya es un recuerdo para los primeros vecinos de la colonia. En la actualidad se siente molesto, porque los vendedores de alimentos ambulantes acostumbran colocar tomas ilegales de electricidad frente a su condominio. “Ya los he denunciado muchas veces, pero parece que las denuncias sólo van para el bote de basura”, aseveró. Por tal motivo hizo un llamado para que el Ayuntamiento acudiera a retirar a las tomas de luz, así como terminar de pavimentar las calles de terracería, porque considera que le da mal aspecto a las calles. |