Guillermo CASTILLO Para Armando Gómez Porras y su hermano, ser de Tehuacán ha sido más que una casualidad del destino, se ha convertido en el mayor distintivo de lo que empezó como un pasatiempo y se ha convertido en un negocio creciente. Desde hace cuatro años, estos jóvenes producen cervezas artesanales. En la actualidad, su nivel es de mil 400 a mil 600 litros cada mes, con un ingrediente difícil de igualar: el agua de los manantiales de la región. Entrevistado por El Popular, diario imparcial de Puebla, Armando recuerda sus inicios. Se internó en el mundo cervecero tras acudir a una feria en San Miguel de Allende y como toda su familia tiene un gusto especial por esta bebida, optó por probar el elaborar la suya. “Mi hermano y yo comenzamos hace cuatro años, todo por probar nuevos sabores. Asistimos a una feria de cerveza artesanal en San Miguel de Allende y nos interesó conocer cervezas distintas” “Somos muy cheleros, la familia es muy chelera (sic) y por ahí nace el proyecto: producir cerveza en casa, para consumo propio, de la familia y amigos, hasta que hoy en día tenemos nuestra propia planta piloto y alrededor de un año comercializando”. Comenta que sus amigos lo incitaron a ver el asunto con ojos de empresario luego de probar su receta y así, estableció su planta con una inversión inicial de 150 mil pesos, sólo para equipamiento. Asegura que la demanda ha crecido constantemente desde entonces y en este momento, Cervecería Tehuacán tiene una producción constante, conformada por cuatro tipos de cerveza: una Pale Ale, para quienes gustan de las bebidas refrescantes. También una Stout, con destellos de sabor a café, cacao y regaliz; una I.P.A., que tiene un balance entre sabor amargo y acaramelado, y comenta que está por lanzar una edición especial de temporada, que son utilizadas para maridaje con alimentos. También tiene sólida una red de clientes en Tehuacán, donde resaltan los restaurantes Casa Vieja, el Zedro’s, El Diez Argentino, Arrecifes y Denzzo, así como un mercado conformado por adultos que gustan de productos gourmet Premium. Asimismo, menciona que ha comenzado su expansión a diversos puntos de venta en la capital poblana, ciudad donde pretende consolidar su presencia a lo largo del próximo año y con ello, aumentar su producción entre 200 y 300 por ciento. Al preguntar cuál ha sido su mayor reto durante este tiempo, Alejandro no duda en contestar que la dificultad más grande es sortear las cargas fiscales impuestas por el gobierno. Sostiene que debido a lo anterior, más de 40 por ciento de sus ingresos quedan en pago de impuestos, como el “Especial Sobre Producción y Servicios” (IEPS) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA); lo que eventualmente ahoga a microempresas como la suya. “La cerveza artesanal está creciendo como la espuma; pero el mayor reto es toda la parte fiscal. Hay mucho sometimiento, la carga del IEPS, IVA, te mata. Yo creo que a los cerveceros les cuesta crecer por la carga fiscal, hay que saber administrar bien un negocio de cervezas”. Mientras tanto, comenta que el volumen de producción para las grandes cerveceras del mercado, les permite sortear de mejor manera el pago de estos gravámenes y disminuir los costos de producción. |