14 Febrero 2016
Guillermo CASTILLO DESEMPLEOEn Puebla, 1 de cada 5 personas mayores de 15 años no tienen empleo; pero tampoco están preocupados en conseguirlo. Así lo reflejan los indicadores estratégicos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que durante el último trimestre de 2015, ubicaron a 1 millón 20 mil 239 ciudadanos en dicha situación. Todos ellos forman parte de la “población no económicamente activa” y “no disponible” para cambiar su estatus; porque aun cuando están en edad de trabajar y cuentan con condiciones para hacerlo, sólo prefieren “atender a otras obligaciones”. Sin embargo, si alguno de ellos quisiera convertirse en parte de la fuerza productiva de la entidad, los datos emitidos por el organismo muestran que tampoco enfrentaría un panorama alentador. Salir del desempleo De inicio, la persona que busque el conseguir un trabajo tendría que superar a los 82 mil 196 poblanos que conforman las filas del desempleo en el territorio estatal y que de acuerdo con los indicadores, representan a 3 por ciento de la población activa de manera económica. Después se encontraría que la gran mayoría de los desempleados (73 mil 713) son jóvenes y adultos, de 15 a 44 años de edad y con experiencia previa en sus respectivos campos laborales (71 mil 657). Además, en una buena proporción (45 mil 230), sus competidores potenciales tienen una preparación mínima de bachillerato, licenciatura o posgrado concluidos. También enfrentaría el hecho de que un desempleado tarda un lapso promedio de uno a tres meses para colocarse en una vacante y aun cuando hay 2 mil 811 personas que han hecho esfuerzos por emprender sus negocios, los mismos no han prosperador. Trabajos precarios Si el aspirante lograra sortear todo lo anterior y engrosara el registro de dos millones 628 mil 100 individuos “ocupados”, sería muy probable que su trabajo estuviera relacionado con el sector terciario (comercios y servicios), pues éste concentra a más de la mitad de los trabajadores en la entidad. De igual forma, los números reportados por INEGI apuntan a que tendría serias posibilidades de que sus condiciones laborales no fueran óptimas, tanto en remuneración como en seguridad social y jurídica. Tan sólo 49 por ciento de los empleados reciben sueldos que no pasan de los dos salarios mínimos (140.20 pesos), por trabajar jornadas promedio de ocho horas diarias y sólo una pequeña parte (122 mil 990 personas) logran superar la barrera de los cinco salarios mínimos. De la misma forma, los empleados suelen aceptar el trabajo sin haber firmado el contrato respectivo (un millón 14 mil 338 trabajadores), sin recibir prestaciones (939 mil 953) y sin tener acceso a servicios de salud (un millón 59 mil 949). Frente a ese panorama, una persona que se ha incorporado a la población económicamente activa, también tendría la posibilidad de unirse a alguno de los 789 mil 629 negocios informales que hay en la entidad. Asimismo, podría recurrir al trabajo doméstico remunerado, que concentra a 122 mil 118 poblanos. Sin embargo, podría valorar el convertirse en uno de los 19 mil 984 empleados “subocupados”, que están en busca de un trabajo adicional para completar sus ingresos. Esto, porque los promedios apuntan que el ingreso por hora es de apenas 25.8 pesos para cualquier empleado y es más bajo cuando se trata de una persona que trabaja por su cuenta, pues el ingreso se reduce a apenas 22.8 pesos por hora.