A las 6 horas inicia su jornada laboral, se levanta, se baña, plancha su uniforme y desayuna para irse al trabajo, así es la vida de Francisco Isidro Mendieta Calzada, quien desde los 18 años es cartero y ha dedicado su vida a este oficio. En la actualidad lleva 31 años y 4 meses laborando para Correos de México. Su tío, Eduardo Calzada, era cartero y lo invitaba a su trabajo para que viera como se enviaban las cartas, desde ese entonces, el mundo del correo "lo enamoró". Al terminar la secundaria, su familia ya no tuvo más dinero para apoyar sus estudios y su tío lo invitó a ser parte de Correos de México para que pudiera salir adelante.
"A mí me gustó, la verdad es que desde antes yo iba con mi tío a los recorridos y me llamó la atención el trato con la gente y lo que hacía, con mayor razón cuando tuve necesidad empecé a trabajar con mucho cariño", declaró en entrevista para El Popular, diario imparcial de Puebla.
Lo más difícil que tuvo que pasar cuando ingresó a Correos fue aprenderse las rutas que debía de seguir, pues fue uno de los primeros carteros que tuvieron que repartir su servicio al sur de la ciudad y al haber muchas colonias nuevas tuvo que memorizarse todas. Y el clásico "el perro está siguiendo al cartero", con Francisco se hizo realidad, pues al ir a entregar un paquete, una vez salió un perro que le mordió la pierna. Recordó que en ese entonces andaba repartiendo con bicicleta repartiendo y al no ser tan rápido el vehículo, se le dificultó librarse del canino. El "susto" hizo que fuera a parar al hospital pues el perro lo llegó a lastimar. Pero así como tuvo anécdotas malas, se duplican las buenas, los lazos que ha creado con los usuarios es algo que le deja "un gran sabor de boca". Ha tenido que repartir revistas o paquetes a familias que con el tiempo se hicieron sus amigos, por lo cual detalla que cuando una persona le agradece por su servicio, con eso "se da por bien servido". Describió a Correos de México como su segunda casa pues el trabajo de cartero le ha dejado muchas satisfacciones, una de ellas fue haber encontrado "al amor de su vida". Platicó que tiempo después de ingresar a trabajar de cartero, su esposa también entró a trabajar en las oficinas, se enamoró desde que la conoció pero fue hasta tres años después que le dio el tan esperado "sí". "Y mira, aquí sigue también trabajando mi esposa, en la oficina de correos, en Prados Agua Azul", señaló. Su trabajo influyó en que se concretará uno de sus sueños, que era tener su propia casa, a través de Correos pudo obtener un crédito que le diera una vivienda. Ya con su esposa y con su casa, Paquito, como le dicen sus compañeros, decidió tener un hijo.
"La verdad no tengo palabras para agradecer todo los he me ha dado mi trabajo y mis compañeros, la gente ha sido muy buena y todo lo que tengo de lo debo a este trabajo", compartió.
Para Francisco, el ser cartero significa servir a la comunidad, tiene mucho contacto con la gente y muchos de sus usuarios le han respondido apoyándolo en situaciones complicadas. Su oficio, ha hecho que tenga varios amigos y agradece que por ser cartero tenga la oportunidad de ayudar a la población. Con el paso de los años, este trabajo se "ha ido perdiendo", la tecnología ha hecho que disminuyan sus recorridos, pero Francisco aseguró que Correos de México sigue vivo, pues siempre van a existir personas que disfruten de leer una carta, una buena revista o alguien que necesite estar informado de sus pagos. Cada 12 de noviembre se celebra el Día del Cartero y del Empleado Postal, día que fue establecido en 1931 en México para reconocer el trabajo que día a día realizan los carteros, llevando las cartas, impresos y paquetes a la ciudadanía. De parte de El Popular, ¡muchas felicidades!
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