El follaje de los árboles fungió de techumbre para los habitantes de San Antonio Alpanocan durante las primeras noches tras el sismo del pasado 19 de septiembre, debido a que las autoridades no les dieron una opción. A casi dos meses de la tragedia es que los afectados ven una pequeña esperanza en la asociación civil TECHO, la cual ayer 11 de noviembre comenzó a construir viviendas provisionales. Valeriano Pineda Flores, de oficio ayudante de albañil y campesino, explica en medio de los escombros lo que alguna vez fue su casa, que el día del sismo trabajaba en la primaria ubicada frente a su hogar, en cuanto sintió los primeros movimientos salió corriendo a rescatar a su esposa quien padece pie diabético. En un instante, el par de cuartos que integraban su vivienda, así como otro espacio en donde tenía una tienda se cayó. El trabajo de 17 años se vino abajo en instantes y parte de los escombros siguen ahí, bloques de adobe, algunos zapatos, ropa y hasta roperos están a la intemperie, esperando volver a su lugar. Mientras trata de recordar el día del sismo, Valeriano hace pausas constantes, sus ojos se humedecen e intenta retener sus lágrimas; sin embargo, deja caer una y se agacha sobre una de las maderas que le servirán para construir un cuarto temporal de 3 por 6 metros cuadrados. Pineda Flores afirma que el susto fue muy grande, temió por la vida de su esposa, pero también por su patrimonio. Después del sismo, trató de rescatar algunos de los productos de la tienda, pero muchos de ellos se echaron a perder. En la actualidad, su esposa y su hijo de 17 años, viven gracias a las despensas que traen los ciudadanos, quienes han dejado de ir tanto en comparación a los primeros días, pero todavía mantienen el espíritu de solidaridad para quienes menos tienen. Recordó que tras corroborar que la morada de sus suegros era segura, comenzaron a pernoctar en ella y dejaron de lado dormir bajo la sombra del árbol del patio, pero aun así su vida se ha complicado más desde ese día pues no ha podido buscar trabajo y se ha evocado a realizar labores de escombro. A pesar de vivir en el pleno centro del municipio, no fue hasta tres días después que el gobierno municipal comenzó a aparecer, aunque no hubo diferencia alguna, todo siguió igual pues no recibieron ayuda, sólo fueron notificados respecto a que la recibirían sin poner una fecha al respecto. Ante este panorama, indicó que entre los propios pobladores comenzaron a colaborar el día del sismo, pero después, cada quien se enfocó en sus propiedades, en su caso, estima que volver a levantar la suya le llevará por lo menos tres años y eso tomando en cuenta que pueda tener un trabajo fijo, de lo contrario, no tendría un estimado, pues su vida laboral siempre ha sido así, a veces tiene un salario y en otras no. La situación de su familia se agrava aún más considerando que debe comprar medicamentos e insulina a su esposa, tan sólo un paquete de éste último producto tiene un valor de mil 100 pesos, éste debe ser adquirido en promedio cada 20 días. Puntualizó que su esposa está afiliada al Seguro Popular; sin embargo, debe de adquirir la insulina por su cuenta, además de otros productos para su piel, entre ellas pomadas para cuidar sus pies. Dijo sentirse agradecido con los integrantes de TECHO quienes les brindan un espacio funcional por lo menos para no dormir a la intemperie y contar con un espacio propio en donde descansar sin temor.
Fotos: Karen ROJAS Construirán 39 habitaciones en AlpanocanEn entrevista por separado, el coordinador de Infraestructura Comunitaria de TECHO en Puebla, David Eugenio Hernández Hernández, explicó que Alpanocan, comunidad de Tochimilco, construirían 39 residencias para el mismo número de familias, proyecto en el cual participa El Popular, diario imparcial de Puebla. Hernández Hernández expresó que eligieron este lugar debido a que no percibieron que las autoridades estuvieran dando soluciones inmediatas a personas como Valeriano; además, en otros sitios ya había integrantes de otras organizaciones sociales quienes estaban ofreciendo apoyo, por lo tanto el objetivo no era duplicar la ayuda. Asimismo, manifestó que las construcciones son momentáneas, tiene medidas de tres por seis metros cuadrados y están hechas de madera así como de fibrocemento. Son 180 voluntarios quienes comenzaron a crearlas. Las edades de quienes colaboran van desde estudiantes de preparatoria hasta adultos, quienes desean aportar un granito de arena para ayudar a quienes más lo requieren. Detalló que TECHO no solo trabaja en Puebla en colaboración con empresas como El Popular, sino también en Morelos, Estado de México, Ciudad de México y Oaxaca debido al temblor y con más frecuencia colaboran en Jalisco, Nuevo León, Querétaro, Estado de México y Ciudad de México, gracias a los donativos de empresas, así como de la sociedad civil. |