Viernes 24 Mayo 2019

Quien busque unos días en este alojamiento flotante, podrá afirmar literalmente y con toda la razón, "voy a pasar unas vacaciones en el mar", aunque no se suba a bordo de una embarcación ni surque las olas.

El proyecto Punta de Mar, cuyo primer prototipo ya está instalado en Denia, una ciudad del Levante español bañada por el Mar Mediterráneo, ofrece un nuevo concepto de turismo experiencial.

Según sus creadores, la suite Punta de Mar puede utilizarse en 'modo integrado', conectada a la red de suministros de una marina o un hotel con playa privada, o bien en 'modo autónomo', utilizando sus baterías de litio y sistemas de acumulación de depósitos de agua potable y aguas residuales.

El pabellón, con una superficie total de 74 por 70 metros cuadrados y de superficie construida, está pensado para el disfrute de dos personas y se divide en dos plantas, con diseño y equipamiento minimalista.

Dos plantas envueltas en cristal

La primera planta, de 40 metros cuadrados de superficie, tiene un camarote con baño y una terraza privada contigua al espacio interior, y la segunda planta es una cubierta chill-out de cerca de 34 metros cuadrados que posee un diseño para la relajación y el confort de los huéspedes, disponiendo de iluminación e hilo musical, adaptables a su gusto.

"Punta de Mar es una suite sobre el agua con un diseño arquitectónico cuidado, sereno, funcional y respetuoso con el medio ambiente," explica uno de sus arquitectos, Francesc de Paula García.

Sobre las aguas y puede trasladarse

La autonomía de esta suite flotante en materia de agua potable, agua caliente sanitaria y electricidad se consigue mediante una serie de instalaciones (batería de litio, inversor eléctrico, bombas de extracción, depósitos de agua y gasolina, entre otros) situadas en la propia plataforma, según consta en el proyecto.

"Las experiencias de los huéspedes dependerán del entorno donde la suite esté ubicada, ya que otra de las grandes ventajas de esta plataforma flotante es que puede ser trasladada a cualquier lugar, remolcándola por agua o transportándola por carretera".

Francesc de Paula García Arquitecto

La primera planta tiene un camarote con baño y una terraza privada contigua al espacio interior, y la segunda es una cubierta chill-out con una zona para la relajación y el confort de los huéspedes, donde pueden controlar la iluminación, el sonido, la climatización o los aromas, por medio de una aplicación, según el estudio de arquitectura que lo realizó.