Jueves 10 Octubre 2019

Pese a encontrarse regulada la actividad de los franeleros en el Código Reglamentario Municipal (Coremun), los prestadores del “servicio” de aparcamiento en vía pública incumplen con los requerimientos legales.

En términos generales, la normatividad vigente establece una serie de vialidades en las que la autoridad permite su trabajo, en grupos que no sobrepasen las 90 personas y además, atenerse a recibir cooperaciones voluntarias de parte de los usuarios.

Adicionalmente, según el Coremun, deben portar uniforme y una credencial que los identifique, pero no cumplen con estos lineamientos.

El reglamento establece que deben respetar los horarios establecidos, evitar el apartado de lugares, y no están autorizados a transferir su permiso a otra persona.

Sin embargo, en el Centro Histórico se detectó la presencia de los también llamados “viene-viene” en calles no permitidas por la autoridad y con el doble de personas de lo previsto en ley, desempeñando esa actividad.

En promedio cobran entre 30 a 40 pesos, lo que les deja ganancias de hasta mil 100 pesos diarios según el servicio.

Es decir, de acuerdo a lo que señalan los propios franeleros, llegan a lavar hasta 20 vehículos diarios a 40 pesos cada uno, lo que da un total de 800 pesos, pero se suman 300 pesos más en los que cobran por espacio de estacionamiento sin el lavado del vehículo a 30 pesos por tiempo indefinido.

El capítulo 16 del Coremun, en el apartado VI, se establece que los “aseadores de vehículos” deberán cumplir con la portación de un uniforme que los identifique, el nombre y el número otorgado por el Departamento de Concertación de Espacios Públicos.

El artículo 651, de la misma normatividad municipal, indica que los prestadores de servicios tienen prohibido contravenir las disposiciones en materia de zonificación, territorio, giro, imagen y superficie, trabajar más de un giro o ubicación diferente.

Tampoco pueden ejercer su actividad en estado de ebriedad o bajo influjo de alguna substancia tóxica, transferir su permiso a otro individuo sin el consentimiento o autorización de la autoridad.

Igualmente el reglamento los obliga a no invadir el arroyo vehicular, obstaculizar al peatón, vehículos, entradas particulares o comerciales, pero todo se incumple.

Además de las fracciones anteriores, hay impedimento para que coloquen depósitos, cajas, banderolas o cualquier otro objeto para apartado de espacios en la vía pública.

Lee: Franeleros imponen su ley en el Centro Histórico

Ofrecen regulación

El secretario de Gobernación Municipal, René Sánchez Galindo, aceptó que se han detectado a franeleros que violan el reglamento, por lo que en algunos casos ya no se renovaron sus permisos mensuales.

En entrevista, indicó que las principales causas por las que cancelaron los permisos son por lucrar con espacios de vía pública y el apartado de lugares, situación que está prohibida por el Coremun.

El funcionario destacó que así como se reguló la presencia de ambulantes, se hará lo mismo con los “aseadores”, por lo que anunció que los convocarán para identificarlos con credenciales del gobierno municipal.

Además, dijo, se otorgarán uniformes distintivos, vigilarán que no excedan el número de personas por vialidad y mucho menos que ocupen áreas no autorizadas.

Precisó que hay una supervisión constante en calles del primer cuadro de la ciudad, de ahí que en conjunto con autoridades se han ido retirando a quienes no cuentan con el aval.

“Vamos ahora a regular y a vigilar más estrictamente; no podemos permitir que operen en la ilegalidad.”

Sánchez Galindo resaltó que están en proceso de elaborar un padrón de los franeleros, para regularizarlos y monitorear su actividad en la vía pública.