Víctor HERNÁNDEZ ACAJETE, PUE.- La madrugada de ayer, elementos de la Policía Municipal recibieron una llamada anónima, mediante la que se reportó la presencia de vehículos y personas sospechosas en las inmediaciones de San Agustín Tlaxco, junta auxiliar de este municipio. Al llegar a la zona, se encontraron tres pipas y una toma clandestina en un ducto de gas LP de Petróleos Mexicanos. Las autoridades confirmaron que no hubo detenidos, pues se presume que, al ver las patrullas, los responsables de sustraer ilegalmente el combustible se dieron a la fuga y abandonaron sus vehículos. Aproximadamente, a las dos horas se hizo el reporte anónimo y, minutos más tarde, se confirmó por parte de uniformados a bordo de dos patrullas, que arribaron a un camino vecinal en la zona de ejidos, ubicado entre la carretera federal a Tehuacán y la autopista Puebla-Orizaba. Los policías encontraron tres pipas que de inmediato fueron aseguradas, se trata de una camioneta con placas SG 40-816 del estado de Puebla, propiedad de la empresa Gas Poblano, con una capacidad de 12 mil 500 litros. Otra pipa con matrícula SJ 67-619, con capacidad de 19 mil litros y propiedad de la empresa Carbu Express, y un tercer vehículo con placas de circulación SF 97-498, con capacidad de 12 mil 500 litros, propiedad de Gas Oriente. Se ignora si los contenedores estaban llenos y a qué capacidad, pues se dijo, correspondía a la Procuraduría General de la República llevar a cabo la investigación y los peritajes correspondientes. Por su parte, Epifanio Reyes Espinoza, titular de la dirección de Protección Civil Municipal, señaló que, una vez que se confirmó la toma clandestina, se le dio aviso a Petróleos Mexicanos para que enviara a su personal a controlar la situación, aunque descartó registros de fuga de combustible. Empleados de la paraestatal que arribaron al lugar de los hechos, informaron que la toma ilegal fue detectada en el LPG ducto de 24 pulgadas Cactus-Tula-Guadalajara, pero reafirmaron la versión de cero fugas, aún así se acordonó la zona, ante el riesgo que ocurriera algún accidente con el gas. Se presume que las unidades eran abastecidas con el gas robado y posteriormente vendido de manera legal, representando así una ganancia extra, tanto para la empresa como para el chofer encargado de la pipa. |