Jueves 24 Septiembre 2026

Mientras atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida por un tratamiento contra el cáncer, Nadia Vargas decidió romper el silencio y hacer público un episodio de violencia que, asegura, vivió a manos de su expareja en Puebla.

A través de distintas publicaciones en redes sociales, Nadia relató que en 2023 comenzó una relación con Arturo N., con quien posteriormente formó un hogar. De acuerdo con su testimonio, con el paso del tiempo descubrió diversas situaciones que quebraron su confianza y la relación comenzó a deteriorarse.

Hace aproximadamente un mes, ambos decidieron terminar. Sin embargo, Nadia asegura que acordaron que ella no tendría que abandonar inmediatamente la vivienda que compartían, debido a su estado de salud, sus estudios y su situación económica.

La joven explica que continúa estudiando, no cuenta con un empleo formal y obtiene ingresos mediante la venta de ropa por internet. Por ello, señala, necesitaba tiempo para reunir dinero y poder mudarse.

 

Después de pasar algunos días con su familia en Veracruz, regresó a Puebla el viernes 21 de agosto. Según su relato, Arturo le pidió entonces que apresurara su salida del domicilio.

Al día siguiente, sábado 22 de agosto, Nadia regresó a la casa para recoger mercancía que necesitaba entregar a sus clientas. Afirma que encontró la puerta cerrada y tuvo que saltar el portón para ingresar.

Fue entonces cuando, según su testimonio, encontró a Arturo N. con otra mujer, identificada como Araceli N.

Nadia asegura que, tras descubrirlos, Arturo la agredió físicamente, la tomó del cuello y la sometió contra el piso y una pared. Debido a su condición de salud, señala que se encontraba especialmente vulnerable y que no pudo defenderse.

La joven compartió en redes sociales fotografías en las que muestra moretones y lesiones que atribuye a la agresión, además de un video relacionado con los hechos.

Tras lo ocurrido, asegura que al lugar acudieron familiares de su expareja y, posteriormente, autoridades. Nadia sostiene que se le impidió permanecer en el domicilio que hasta entonces consideraba su hogar.

 

Al día siguiente, afirma, pudo ingresar nuevamente con acompañamiento de autoridades y descubrió que algunas de sus pertenencias ya no estaban. Entre ellas, menciona una computadora portátil que utilizaba para realizar sus trabajos escolares.

La joven también señala a Araceli N., quien, de acuerdo con su relato, conocía la relación que mantenía con Arturo y había acudido anteriormente a su casa debido a asuntos laborales que tenía con él.

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Nadia asegura que decidió hacer público su caso porque teme que la posición profesional y las relaciones públicas de su expareja puedan influir en la manera en que se conozca lo ocurrido.

En su publicación, señala que no busca venganza ni provocar violencia, sino dejar constancia de lo que afirma haber vivido y pedir protección para ella y su familia.

“Tengo derecho a vivir sin violencia. Tengo derecho a estar a salvo. Y tengo derecho a hablar de lo que me pasó sin miedo”, expresó.

 

La denuncia ha comenzado a difundirse en redes sociales y ha generado distintas reacciones entre usuarios que han retomado el testimonio, las fotografías y el material audiovisual compartidos por la joven.

Hasta el momento, las acusaciones forman parte del testimonio público de Nadia Vargas, por lo que corresponde a las autoridades determinar, mediante una investigación y los elementos de prueba correspondientes, las posibles responsabilidades de las personas señaladas.