Lunes 12 Octubre 2026

Al menos 14 mujeres han ocupado posiciones de liderazgo en organizaciones criminales en México desde la década de 1930, de acuerdo con un análisis del investigador en seguridad pública Víctor Manuel Sánchez Valdés. Los casos abarcan distintas épocas y regiones, desde las redes de tráfico de drogas de mediados del siglo XX hasta estructuras delictivas contemporáneas.

Entre las figuras históricas destaca Ignacia Jasso, “La Nacha”, relacionada con el control de redes criminales en Ciudad Juárez durante las décadas de 1930, 1940 y 1950. También figura María Dolores Estévez Zuleta, “Lola la Chata”, vinculada con la distribución de drogas en la Ciudad de México, y Manuela Caro, relacionada con una estructura familiar de tráfico de drogas en Sinaloa.

Tras varias décadas con menos casos documentados de mujeres en posiciones de mando, el recuento incluye a Delia Patricia Buendía, “Ma Baker”, identificada como fundadora del llamado Cártel de Neza y vinculada con redes de narcomenudeo en el centro del país. Su organización habría extendido sus actividades de distribución a distintas entidades, entre ellas Puebla.

La lista también contempla a Patricia Amezcua Contreras, relacionada con el Cártel de Colima; Leticia Rodríguez Lara, “Doña Lety”, vinculada con actividades criminales en Cancún; y Melissa Margarita Calderón Ojeda, “La China”, identificada con estructuras delictivas en Baja California Sur.

Otros casos son los de María Nava Romero, relacionada con Los Rojos; Angélica Zamora Castilla, vinculada con Los Aparicio; y Olga Hernández Ortiz, “La Güera”, asociada con Los Oaxacos. El análisis incorpora además a María de los Ángeles Ramírez Arvizu y Verónica Morales Soto, señaladas como dirigentes sucesivas en el entorno del grupo criminal de Tláhuac.

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Entre las figuras contemporáneas aparecen Enedina Arellano Félix, integrante de la familia fundadora del Cártel de Tijuana y señalada en investigaciones periodísticas por su papel financiero dentro de esa organización, y Karem Lizbeth Yépez Ortiz, hermana de José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, y relacionada con el Cártel de Santa Rosa de Lima, en Guanajuato. 

El investigador planteó que la participación de mujeres en las cúpulas criminales merece mayor atención, debido a que las estructuras del narcotráfico han sido históricamente dominadas por hombres. El estudio de estas trayectorias, dijo, permite examinar las funciones que desempeñaron, sus redes familiares y las condiciones que facilitaron su ascenso, sin equiparar automáticamente la pertenencia a una organización con el ejercicio efectivo del mando.

Mujeres identificadas en investigaciones sobre el liderazgo femenino en organizaciones criminales de México, algunas vinculadas con grupos que tuvieron presencia en Puebla.

Los Rojos y la red de Ma Baker, con vínculos en Puebla

El recuento incluyó a figuras cuyas organizaciones si estuvieron relacionadas con redes delictivas con presencia en la entidad poblana.

Uno de los casos es el de Ma Baker, cuyo grupo fue vinculado con la distribución de drogas en el centro del país y con redes que alcanzaron Puebla, Querétaro y el Estado de México. 

María Nava Romero aparece en el recuento como una mujer relacionada con el liderazgo de Los Rojos, grupo surgido del entorno de los Beltrán Leyva y relacionado con actividades criminales en Guerrero y la región de la Mixteca poblana. Reportes periodísticos han señalado su presencia en municipios como Acatlán de Osorio, Izúcar de Matamoros, Chietla y Tehuitzingo, donde se le ha relacionado con delitos de alto impacto, extorsiones y disputas por el control territorial.

Los casos documentados, de acuerdo al investigador, muestran que las mujeres han ocupado distintas posiciones dentro de las estructuras criminales, desde la conducción de redes de distribución hasta funciones financieras y de coordinación. La precisión sobre sus responsabilidades, los periodos de actividad y el alcance geográfico de cada organización, señaló, es indispensable para dimensionar su participación en el crimen organizado en México.