Miércoles 28 Octubre 2026

Un hombre recibió una sentencia de cuatro años de prisión y deberá pagar más de 19 millones de pesos por reparación del daño ambiental, luego de que autoridades federales lo encontraran responsable de un delito contra la biodiversidad relacionado con el tráfico de vejigas natatorias de totoaba, una especie protegida en México.

La Fiscalía General de la República (FGR) obtuvo la sentencia con apoyo de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), tras una investigación por hechos ocurridos el 10 de diciembre de 2019 en Sonora. 

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El fallo contempla una reparación del daño por 19 millones 27 mil 591 pesos, debido a la afectación a la totoaba, la vaquita marina y el ecosistema de la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado.

De acuerdo con la FGR, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) y de la Policía Estatal de Seguridad Pública detuvieron a Jorge “N” cuando transportaba 41 vejigas natatorias de totoaba, distribuidas en 35 envoltorios ocultos en un vehículo con placas del estado de California, Estados Unidos.

La sentencia se emitió por un delito contra la biodiversidad, previsto en el Artículo 420, fracción IV, del Código Penal Federal, con agravantes por la finalidad comercial y la afectación a un área natural protegida.

La Profepa participó como coadyuvante de la Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos Contra el Ambiente (FEIDA), adscrita a la Fiscalía Especializada de Control Competencial (FECOC).

También aportó dictámenes periciales para identificar la especie y cuantificar el daño ambiental, elementos considerados por el juez durante el proceso.

La totoaba silvestre está protegida en México, y su captura y comercio están prohibidos / Cortesía 

¿Qué son las vejigas natatorias de totoaba?

La vejiga natatoria es un órgano interno de la totoaba, un pez que habita en el golfo de California. Esta estructura, similar a una bolsa llena de gas, le permite regular su flotabilidad y mantenerse a distintas profundidades sin gastar demasiada energía.

Una vez extraídas y secadas, estas vejigas se comercializan como buche de pescado o fish maw, un producto de alto valor en algunos mercados, particularmente asiáticos. Su demanda ha impulsado la pesca furtiva de totoaba y el comercio ilegal de sus órganos.

La captura ilegal de totoaba también representa un riesgo para la vaquita marina. Las redes utilizadas para pescar totoaba pueden atraparla accidentalmente, lo que agrava las amenazas que enfrenta esta especie.

La totoaba silvestre está protegida en México, y su captura y comercio están prohibidos. El aprovechamiento de ejemplares criados en instalaciones autorizadas está sujeto a disposiciones y requisitos específicos.