Jueves 17 Septiembre 2026

Para miles de estudiantes de la BUAP, trasladarse todos los días significa pagar transporte, enfrentar trayectos largos, unidades saturadas y riesgos de inseguridad o acoso. Frente a ese escenario, 15 mil 560 universitarias y universitarios utilizan diariamente el Sistema de Transporte Universitario (STU) como una alternativa más económica y segura para llegar a sus espacios académicos. Con 102 unidades y 23 rutas, el sistema cuenta además con la flotilla más grande documentada entre las universidades públicas revisadas en el país

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En los últimos 5 años, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla  se colocó por encima de otros sistemas universitarios de transporte en número de unidades. De acuerdo con la información pública disponible, el Potrobús de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) dispone de 68 unidades; el Pumabús de la UNAM, de alrededor de 60 autobuses más unidades accesibles, y el Garzabús de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) reportó 49 unidades en su informe de sustentabilidad de 2024.

 

En cantidad de usuarios, el transporte universitario de la BUAP también se encuentra entre los sistemas más importantes del país. Sus 15 mil 560 usuarios diarios lo colocan en un nivel similar al Garzabús de la Universidad Autónoma de Hidalgo, que reporta alrededor de 16 mil estudiantes y trabajadores transportados cada día. 

Aunque la UNAM registra una cifra muy superior, con aproximadamente 135 mil usuarios diarios en Pumabús, este se trata de un sistema con una lógica distinta, pues opera principalmente dentro de Ciudad Universitaria y en su entorno inmediato, y no funciona como una red de transporte urbano o regional para trasladar estudiantes desde distintos puntos de la Ciudad de México hacia los campus, como ocurre con otros sistemas universitarios.

La BUAP sobresale además por la extensión de su red. Con 23 rutas, recorre más de 1,100 kilómetros diarios, colocándose entre los sistemas con mayor cobertura documentada.

 

Un transporte que brinda seguridad a las y los estudiantes.

En entrevista para El Popular, Julieta Madrid Huerta, responsable del programa señaló que de ese total, cerca de 9 mil estudiantes utilizan las 22 rutas regulares y alrededor de 6 mil se trasladan diariamente entre Ciudad Universitaria y CU2. El sistema opera desde las 6:00 de la mañana y hasta las 9:15 de la noche, con frecuencias distintas de acuerdo con la demanda, y sus unidades recorren más de mil 100 kilómetros cada día.

Para Madrid Huerta, uno de los principales atributos del STU es la seguridad que ofrece a la comunidad universitaria. Aseguró que desde la reanudación del servicio después de la pandemia no se han registrado robos ni intentos de asalto dentro de las unidades. 

 

Los autobuses cuentan con GPS monitoreado en tiempo real, cámaras de seguridad y seguimiento desde la torre de control de Estrella Roja, además de protocolos para responder ante accidentes o emergencias y unidades de reserva que pueden incorporarse durante las horas de mayor demanda.

El sistema también representa un apoyo directo a la economía estudiantil. La tarifa actual es de 4 pesos por viaje, aproximadamente 50% menor que la del transporte público convencional, debido al subsidio otorgado por la Universidad. 

La responsable del STU consideró que este servicio ha adquirido mayor importancia frente a los recortes y modificaciones de rutas del transporte público en Puebla, por lo que existe presión de la propia comunidad universitaria para ampliar recorridos y horarios. 

La principal inconformidad de los usuarios, reconoció, sigue siendo la saturación de algunas unidades en horas pico.

La expansión hacia CU2 se convirtió además en uno de los principales retos de crecimiento del STU. Madrid Huerta explicó que la demanda obligó a incrementar considerablemente el número de unidades y que el siguiente objetivo es crear rutas que conecten distintos puntos de la ciudad directamente con CU2, sin necesidad de pasar primero por CU. 

En sus nueve años dentro del sistema también ha observado una transformación tecnológica: el antiguo esquema de boletos fue sustituido por una aplicación y códigos QR que permiten conocer quién utiliza las unidades y en qué puntos aborda o desciende, herramientas que incluso han servido para apoyar a familiares en la localización de estudiantes y fortalecer el control y la seguridad del servicio.

La vida al volante del STU comienza antes del amanecer 

Desde hace seis años, Óscar conduce unidades del Sistema de Transporte Universitario (STU) de la BUAP, después de haber trabajado anteriormente en el transporte público. Su jornada comienza mucho antes de que los primeros estudiantes aborden el autobús: se levanta alrededor de las 3:30 de la mañana para estar a las 5:00 en el encierro, preparar la unidad y trasladarse al punto donde inicia su ruta. Las primeras salidas comienzan a las 6:00 y su trabajo puede prolongarse hasta las 7:00 u 8:00 de la noche.

En cada recorrido puede transportar en promedio entre 65 y 70 estudiantes, aunque durante las horas pico las unidades alcanzan una ocupación mayor. Óscar reconoce que el cansancio se acumula conforme avanza el día tanto para los operadores como para los alumnos. En los trayectos ha visto estudiantes aprovechar el tiempo para conversar, revisar actividades escolares o simplemente dormir después de una larga jornada. Incluso recuerda que algunos se han quedado dormidos hasta el final del recorrido y aparecen cuando él pensaba que la unidad ya estaba vacía.

Para el conductor, transportar diariamente a integrantes de la comunidad universitaria significa asumir una responsabilidad que va más allá de manejar un autobús. 

“Híjole, pues una gran responsabilidad. Siempre poner mucha precaución; sabemos lo que transportamos, la responsabilidad que tenemos hacia los chicos y hacia los papás”

Expresó al hablar de la confianza que las familias depositan todos los días en quienes operan las unidades.

Los operadores también cuentan con mecanismos para atender emergencias. Si algún estudiante presenta un problema de salud, deben notificar a monitores y supervisores, quienes pueden solicitar la intervención de los servicios médicos universitarios. Óscar relata que en ocasiones algunos jóvenes han manifestado mareos durante recorridos saturados y los propios pasajeros ayudan a abrirles espacio, mientras el operador mantiene comunicación con sus superiores ante cualquier situación que requiera atención adicional.

En seis años de servicio, Óscar ha observado un crecimiento considerable del STU: más andenes, más unidades y autobuses nuevos, impulsados por el aumento de la demanda estudiantil. Uno de los cambios más importantes ha sido la conexión con CU2, cuyo recorrido desde CU toma aproximadamente 30 minutos en condiciones normales. Para él, el transporte universitario se ha convertido en un servicio esencial para los estudiantes: 

“Es un medio de transporte principal, primordial, es básico para ellos para que puedan trasladarse… la seguridad es todo para ellos”

Al finalizar cada jornada, dice, queda la satisfacción de ver bajar al último estudiante y escuchar un sencillo “gracias” antes de regresar la unidad.

“Llevamos muchas vidas a bordo”: Rafael, conductor del STU BUAP 

Rafael lleva cuatro años como operador del Sistema de Transporte Universitario de la BUAP, después de haber trabajado también en transporte público colectivo. Asegura que aquella experiencia le dio las bases para conducir, pero que ingresar al STU implicó una preparación adicional: recibe cursos cada tres o cuatro meses sobre manejo y atención al usuario, con énfasis en reducir riesgos y ofrecer un servicio distinto al transporte convencional.

 

Con el paso del tiempo, Rafael también ha establecido una relación cotidiana con algunos estudiantes. Entre cientos de usuarios, recuerda especialmente a quienes se acercan para agradecer el servicio o tienen algún gesto con los conductores. 

“A veces los estudiantes tienen detalles con nosotros, nos invitan un dulce o un refresco… nos dicen gracias por el servicio, por el buen trato y la amabilidad”, relató. 

También recuerda recorridos en los que los jóvenes llevan bocinas, cantan y convierten el viaje en un momento para relajarse después de las actividades académicas.

Sin embargo, detrás de esos momentos cotidianos permanece la responsabilidad de trasladar a decenas de personas. “El llevar tantas vidas a bordo es una responsabilidad tremenda”, señaló Rafael, quien reconoce que él y otros operadores han enfrentado percances menores durante sus recorridos y cuentan con protocolos establecidos por la empresa para atenderlos. 

Al llegar al final de cada jornada, describe una sensación que resume el peso de su trabajo: “Un respiro de alivio… es una satisfacción haber logrado llegar de un punto a otro con bien, sin ningún percance”.

En cuatro años, Rafael ha visto crecer de manera acelerada al STU: más usuarios, unidades, conductores y protocolos de operación. Calcula que actualmente hay más de un centenar de operadores y destaca particularmente el crecimiento de la ruta hacia CU2, donde trabaja actualmente. 

Para él, el transporte universitario representa un respaldo económico y logístico para los estudiantes, pues permite trasladarse desde puntos cercanos a sus hogares a un costo menor que el transporte público convencional: “Yo creo que es un apoyo enorme que les da la Universidad”.

“Hasta te puedes quedar dormido porque sabes que estás segura”: estudiante.

Para estudiantes de la BUAP, el Sistema de Transporte Universitario (STU) representa principalmente ahorro, seguridad y una alternativa para reducir los tiempos de traslado entre sus hogares y las unidades académicas. En un sondeo realizado por El Popular, entre usuarios, jóvenes universitarios destacaron que el servicio les permite disminuir considerablemente su gasto diario, además de acercarlos a puntos próximos a sus viviendas.

 

Para André Rivera, estudiante de Comunicación, utilizar el STU significa reducir un gasto que en transporte público podría alcanzar entre 40 y 50 pesos diarios a sólo 8 pesos en viajes de ida y vuelta. Además del beneficio económico, destacó que la parada de Cuautlancingo se encuentra más cerca de su domicilio que otras opciones de transporte. “En la noche no tengo que caminar casi nada para mi casa”, explicó al señalar también la importancia que tiene la ubicación de las paradas para sentirse más seguro.

Juan Carlos, estudiante de octavo semestre de Contaduría Pública, utiliza diariamente el STU para trasladarse también desde Cuautlancingo. Además del ahorro económico, aseguró que el sistema le ha permitido reducir considerablemente sus tiempos de viaje: mientras que en transporte público convencional tarda entre una hora y media y una hora con 40 minutos, en el transporte universitario realiza el recorrido en aproximadamente 50 minutos. “Es un gran beneficio para mí porque reduce considerablemente mis gastos”, señaló.

Para Juan Carlos, la seguridad es otro de los principales atributos del servicio, debido a que las unidades realizan paradas establecidas y su acceso está restringido a integrantes de la comunidad universitaria

. También evaluó positivamente la atención de los operadores. “Es una forma más fácil de trasladarse a nuestros destinos”, afirmó sobre un servicio que considera más rápido, económico y eficiente que algunas alternativas de transporte público.

Una estudiante de Finanzas coincidió en que el precio y la seguridad son determinantes para utilizar el STU, principalmente porque la unidad la deja cerca de su domicilio. Su experiencia resume la percepción de confianza que genera el sistema entre algunos usuarios: “Hasta te puedes quedar dormido porque sabes que estás seguro”, expresó al comparar el viaje con el transporte público, donde considera necesario permanecer pendiente de sus pertenencias durante todo el trayecto.

Sin embargo, el sondeo también mostró áreas de oportunidad. La estudiante señaló que algunas rutas tienen intervalos de hasta una hora, por lo que perder una salida después de clases puede significar esperar hasta la siguiente corrida, y pidió ampliar los horarios disponibles. 

También mencionó que, aunque la mayoría de los operadores brinda un trato amable, ha encontrado excepciones en las que no se respetan adecuadamente las paradas. Pese a ello, los testimonios coinciden en que el bajo costo, la cercanía de las rutas y la percepción de seguridad convierten al STU en una alternativa importante para la movilidad cotidiana de la comunidad universitaria.