Viernes 18 Septiembre 2026

La rectora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), Lilia Cedillo Ramírez, planteó que las universidades públicas tienen la responsabilidad de formar no sólo profesionistas, sino también buenos ciudadanos capaces de contribuir a la construcción de paz desde sus familias y comunidades.

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Durante su participación en la mesa “Solución Pacífica de Conflictos para la Gobernanza”, del Primer Diálogo Nacional por una Cultura de Paz, Cedillo destacó que una de las principales fortalezas de las universidades públicas es su capacidad para llegar directamente a miles de jóvenes.

Nuestra institución tiene a 130 mil estudiantes en las aulas y yo siempre he dicho (...) que de esos 130 mil jóvenes salga el número que sea, pero de buenos ciudadanos, de buenos seres humanos”, expresó.

Señaló que las instituciones de educación superior deben ir más allá de la docencia y la investigación e incorporar de manera activa la formación humana.

Las universidades tenemos la obligación no solamente de dar los elementos académicos, sino también de construir para esa paz que tanto anhelamos”, afirmó.

En ese sentido, llamó a fortalecer entre los estudiantes valores como “la tolerancia, la solidaridad, la probidad”, al considerar que pueden marcar la diferencia en su desempeño profesional y ciudadano.

 

La confianza permite llegar a las comunidades

Cedillo destacó que otro de los activos de las universidades públicas es la confianza y credibilidad social, lo que facilita su entrada a comunidades donde existen problemáticas sociales o altos niveles de violencia.

También tenemos la gran ventaja las universidades públicas de gozar de la confianza y eso es fundamental”, sostuvo.

Explicó que actividades culturales, deportivas, de salud o proyectos científicos pueden servir como primeros puntos de contacto para construir vínculos más estrechos.

En su segunda intervención, la rectora planteó aprovechar la presencia territorial de la BUAP para extender la cultura de paz más allá de las aulas.

Esas familias viven en 32 municipios diferentes, en 32 sedes que tenemos en la institución a lo largo del estado de Puebla. Y ahí podemos empezar a construir dentro del ámbito familiar”, señaló.

Añadió que la Universidad ya desarrolla programas para promover valores y reflexión entre los jóvenes y resumió este trabajo como un proceso en el que “estamos sembrando ya en cada joven y en cada familia”.

 

Cedillo también destacó experiencias de la BUAP en comunidades con problemas de violencia, a las que la institución ha llegado mediante actividades culturales y deportivas.

Advirtió, sin embargo, que estas intervenciones deben tener continuidad.

No solamente es llevar una actividad cultural y ya y después desaparecer; es crear en esas comunidades esa necesidad de participar”, sostuvo.

Desde la investigación científica, agregó, la Universidad también ha logrado acercarse a comunidades con problemas agrícolas, pecuarios o sociales.

Vamos abriendo caminitos con comunidades que aparentemente eran violentas (...) y nos dejan de ver (...) como los vecinos incómodos y ahora nos ven como los aliados para lograr un objetivo”, afirmó.

Gobierno y universidades plantean una agenda común

La participación de Cedillo ocurrió durante el Primer Diálogo Nacional por una Cultura de Paz, realizado los días 17 y 18 de septiembre por la Secretaría de Gobernación, con la participación de especialistas, universidades y representantes de los 32 estados del país.

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En la mesa participaron también César Yáñez Centeno Cabrera, subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación; Jorge Atilano González Candia, director ejecutivo del Diálogo Nacional por la Paz; Marco Antonio Moreno Castellanos, rector de El Colegio de Tamaulipas; Jessica Martínez Soto, de la Universidad Autónoma de Baja California; Iván Alejandro Méndez Valdés, de Gobernación; y Juan Carlos Montero Bagatela, de la Universidad de Monterrey.

 

Uno de los principales acuerdos fue avanzar hacia una agenda común entre Gobierno, universidades, organizaciones sociales, asociaciones religiosas, comunidades y sector privado, con acciones que no se queden únicamente en el discurso.

No quisiera que se quede en la reflexión, sino que nos vayamos al compromiso”, planteó Yáñez.

El subsecretario propuso que Gobernación funcione como articuladora de estos esfuerzos y llamó a construir “una sola agenda, no solo desde gobierno, sino elaborada entre todos los actores”.

Entre las propuestas estuvieron fortalecer los Consejos de Paz y Justicia Cívica, elaborar diagnósticos territoriales, formar promotores comunitarios, generar mecanismos de escucha y evaluar los resultados de las intervenciones.

Al cierre, Yáñez retomó el alcance territorial de las universidades y planteó que sus estudiantes se conviertan en multiplicadores de estas acciones.

Que no solo vayan a sus casas a generar paz, sino que lleven paz a sus comunidades, a sus municipios y que se vuelvan en multiplicadores de paz”, expresó.