El debilitamiento del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Puebla se ha reflejado en la salida progresiva de cuadros y liderazgos que durante décadas formaron parte de su estructura política. Este proceso se intensificó a partir de 2018 y se mantuvo en los años previos y posteriores al proceso electoral de 2024
En 2023, un año antes de las elecciones en las que Morena ganó por segunda ocasión la gubernatura de Puebla y retuvo la Presidencia de la República, el PRI se mantenía como el partido con mayor número de militantes en la entidad. Sin embargo, la tendencia se revirtió: al cierre de 2025, su padrón se redujo en 11 mil 052 personas, al pasar de 40 mil 578 a 35 mil 610 integrantes, una caída que refleja la crisis estructural del tricolor. También puedes leer: Militancia en Puebla: cinco partidos en decadencia; PAN se estanca y Morena crece 6200% Uno de los rompimientos más simbólicos fue el de Blanca Alcalá Ruiz, quien tras 40 años de militancia anunció su renuncia al PRI. Exalcaldesa de Puebla capital, exsenadora, exdiputada federal y excandidata a la gubernatura en 2016, Alcalá fue una de las figuras más visibles del priismo poblano a nivel nacional. Su salida marcó el distanciamiento definitivo de una generación formada en las estructuras tradicionales del partido, aunque dejó abierto su futuro político. Mas información: Blanca Alcalá renuncia al PRI tras 40 años de militancia; descarta buscar otra candidatura
A esta lista se sumó Néstor Camarillo Medina, exdirigente estatal del PRI y senador. En agosto de 2025 renunció tanto a su militancia como a la presidencia del Comité Directivo Estatal, tras una gestión marcada por tensiones internas. Posteriormente se integró a Movimiento Ciudadano (MC), partido desde el cual continúa su labor en el Senado de la República. Más información: Néstor Camarillo renuncia al PRI tras cinco años al frente del partido en Puebla
Durante el proceso electoral de 2024, otro nombre clave fue el de José “Pepe” Chedraui Budib, exdirigente municipal del PRI en Puebla capital. Ese año abandonó el tricolor, contendió por la alcaldía de Puebla bajo las siglas de Morena y, en 2025, formalizó su afiliación al partido guinda, consolidando su ruptura con el priismo. Más información: Pepe Chedraui anuncia su próxima afiliación a Morena También en 2024 se registró la renuncia de Enrique Doger Guerrero, académico, exrector de la BUAP, exalcalde de Puebla y exdiputado federal, considerado uno de los cuadros con mayor peso político e intelectual dentro del PRI poblano. Su salida confirmó el desgaste de las alianzas internas y la pérdida de referentes históricos del partido. Ese mismo año, Jorge Estefan Chidiac, entonces diputado local, coordinador de la bancada del PRI en el Congreso del Estado y militante de toda su vida política, presentó su renuncia al tricolor. Estefan encabezó además la salida de otros cinco legisladores priistas, lo que dejó a la legislatura de ese periodo con un solo representante del partido, evidenciando el colapso de su fuerza parlamentaria. Más información: Continúa renuncia masiva del PRI: 5 ediles se van del partido En 2024, tras medio siglo de militancia, Silvia Tanús Osorio también renunció al PRI. La exdiputada y exfuncionaria estatal argumentó que su ciclo en la vida política había concluido, cerrando así una larga trayectoria dentro del partido. De cara al proceso electoral, Pablo Fernández del Campo, exdirigente estatal del PRI y exlegislador, también se alejó del partido. Su distanciamiento se hizo visible cuando apareció públicamente junto al panista Mario Riestra, en un contexto de reacomodos políticos y búsqueda de nuevas alianzas ante la pérdida de competitividad del tricolor. También púedes leer; Dirigenta de Morena abre las puertas a Chidiac y Tanús, solo advierte no robar ni mentir Uno de los primeros golpes relevantes ocurrió en 2023, cuando Alberto Jiménez Merino, exsecretario de Desarrollo Rural, exdelegado federal y candidato del PRI a la gubernatura en 2019, anunció su salida tras más de 30 años de militancia. Su perfil técnico y su paso por distintos cargos federales lo convirtieron en una de las deserciones más significativas del priismo reciente.
Las rupturas no fueron aisladas. Con la llegada de Néstor Camarillo a la dirigencia estatal, desde 2020 también se alejaron figuras como Germán Sierra Sánchez y Mario Vega Rayet, quienes señalaron diferencias irreconciliables con la conducción del partido. El fenómeno, sin embargo, tiene raíces más profundas. Desde 2018, con el arribo de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, centenares de priistas comenzaron a abandonar el partido, muchos de ellos atraídos por la apertura de espacios en Morena y por el reacomodo del poder político en Puebla y en el país. |