Jueves 12 Marzo 2026

El gobierno del estado de Puebla intervino en favor de una familia indígena de la Sierra Negra de Puebla que había sido despojada de su ejido y de su derecho al agua.

El Popular, periodismo con causa, dio a conocer hace una semana la historia de Constantino Sánchez Cuello y sus dos hijos: Sabino y Reinaldo.

Los dos hermanos se fueron a trabajar a Estados Unidos y, a su regreso a su comunidad Calpuhuacan, en el municipio de Coxcatlán, perdieron su derecho al suministro de agua y al libre tránsito; además, fueron privados ilegalmente de su libertad y despojados de su casa y de su ejido.

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El día miércoles, en la Dirección General de Gobierno, las autoridades municipales establecieron un acuerdo con los afectados, quienes serán reintegrados de manera pacífica a su comunidad, además de ratificar el compromiso de regresarles su vivienda, así como el servicio de agua potable.

Amador Montalvo Téllez, integrante del Colectivo Nacional Alerta Temprana de Periodistas y Activistas (Conapa), destacó que el diálogo promueve la paz.

“Podemos decir que cuando hay voluntad política, en coordinación con las autoridades estatales y municipales, se pueden llegar a buenos acuerdos con las comunidades”, dijo.

El presidente municipal de Coxcatlán, Camerino Montalvo, señaló que, así como hay obligaciones, también la ciudadanía goza de derechos, y destacó que la postura de su ayuntamiento es ayudar a las localidades.

¿Cuál es la historia de Constantino Cuello?

Constantino Sánchez Cuello y sus dos hijos, Sabino y Reinaldo, son originarios de Calpuhuacan, en el municipio de Coxcatlán.

Hace siete años, los hermanos Sánchez Montalvo salieron de su pueblo en busca del llamado sueño americano, como muchos indígenas de la Sierra Negra.

Ambos jóvenes fueron condicionados por el pueblo: si se iban a Estados Unidos, tendrían que cooperar económicamente cada determinado tiempo.

Sin embargo, aún no terminaban de pagarle al pollero cuando desde Coxcatlán ya les exigían las cooperaciones.

Cuando decidieron volver a su natal comunidad Calpuhuacan, no sabían lo que les esperaba: fueron encarcelados ilegalmente y, además, despojados de sus ejidos.