A pesar de que sus principales detractores vienen de su propio partido —e incluso una regidora albiazul la acaba de denunciar por violencia de género—, la secretaria general del Partido Acción Nacional (PAN) en Puebla, Genoveva Huerta Villegas, asegura que el enemigo a vencer no está adentro, sino en el crimen organizado y en Morena. “Que siga Morena es lo peor que le puede pasar a los poblanos. A la inseguridad que hoy estamos viviendo no nos podemos acostumbrar, no se puede normalizar. Todos los días nos levantamos con que encontraron un coche quemado, que un cuerpo, que un desmembrado”, afirma la diputada federal en entrevista para El Popular, periodismo con causa. Aunque acepta que el PAN está en crisis, Genoveva Huerta afirma que el partido comandado por ella y Mario Riestra está “más fuerte que nunca”. Prueba de ello, asegura, es el constante golpeteo político que, paradójicamente, es el mejor síntoma de su vigencia.
Afirma convencida de que hay PAN para rato. Caracterizada por ser uno de los perfiles más críticos frente a Morena, la entrevistada es tajante respecto al destino de Puebla: “Hoy solo hay dos caminos: los que quieren seguir defendiendo al narco para que sea el crimen organizado el que nos gobierne, o los ciudadanos de bien que queremos paz y tranquilidad”.
PAN, un partido de élite y escritorioEs cierto que al hablar del partido en el poder, la diputada se muestra valiente y directa. Sin embargo, el tono cambia cuando se le cuestiona sobre los reproches que la ciudadanía podría hacerle sobre su trayectoria. —Si tuviéramos que reprocharte algo, ¿qué te reprocharíamos?—, pregunta la reportera. “Pues, no sabría decirte, creo que no lo sé”, responde escuetamente quien ha acaparado por años algunos de los cargos importantes dentro del partido: tres veces diputada federal, diputada local, presidenta estatal y, hoy, secretaria general. Ella prefiere centrase hablar de los aciertos y desaciertos del partido que dirigió en 2018. Más suelta, Genoveva Huerta —militante del partido albiazul desde los 18 años— acepta que la dirigencia y sus cuadros pagan el precio de haberse convertido en un partido de élite, desconectado de sus bases.
Señala a los suyos la política de 45 años de edad. Para Genoveva Huerta, el diagnóstico es claro:
Volver a las calles para enfrentar al autoritarismoLa solución que plantea la secretaria general del PAN no es mágica, sino de territorio: volver a abrirse, acercarse a la ciudadanía y tener la valentía suficiente para confrontar el régimen actual.
Apegada a los preceptos de la dirigencia nacional que abrió sus candidaturas a la ciudadanía, Genoveva Huerta traza la ruta de supervivencia: “Hacer lo que hacíamos antes: ir por el médico, el maestro, el buen ciudadano que lucha todos los días, pero que no tiene partido. Por supuesto, respetando y apoyando a los militantes, pero saliendo a buscar a las personas buenas que quieren un cambio”. También puedes leer: El PAN descubre el hilo negro: las candidaturas se van a decidir por encuestas rumbo a 2027
¿Dónde se ve Genoveva Huerta en 2027?Pese a la resistencia interna más que externa, Genoveva Huerta camina con la mira puesta en el futuro inmediato de la capital. Aunque no lo dice abiertamente, las señales apuntan a que está lista para buscar la candidatura del PAN a la presidencia municipal de Puebla. Las múltiples bardas con su nombre no mienten: “Te amo Genoveva”.
El ser un partido de élite que se olvidó de la ciudadanía no es la única factura que arrastra el partido albiazul; también carga con una deuda pendiente en materia de equidad de género. “Las mujeres necesitamos pelear por los espacios. Aunque las medidas afirmativas ayudaron muchísimo a que existiera un poco de igualdad, la verdad es que hoy no existe. (El PAN) se ha quedado corto con las mujeres y con los ciudadanos. A veces tienen que ser las autoridades electorales las que nos vengan a corregir la plana”, ahonda. Sin duda, Genoveva Huerta es uno de los perfiles más fuertes de su partido. A diferencia de varios de sus colegas que la critican, lleva años haciendo carrera, recorriendo la tierra y preparándose para lo que viene. Durante los 30 minutos de conversación, se muestra como una mujer valiente, firme y convencida de lo que Puebla necesita: “vivir sin miedo”. Sin embargo, su único problema —al igual que el del resto de las y los panistas— es la negación a aceptar que el enemigo vive en casa. Ante la fractura interna, ella argumenta: “Siempre han existido los apasionamientos, qué flojera que todos pensaran igual. Pensamos distinto, actuamos distinto, pero eso nos une y cuando hay campañas nos unimos”, una visión optimista para quien deberá afrontar un juicio electoral por supuesta violencia de género cometida contra la yunquista Guadalupe Arrubarrena. |