El Instituto Poblano de los Pueblos Indígenas (IPPI), a cargo de Apolinaria Martínez Arroyo, se negó a transparentar cuánto presupuesto aprobó y cuánto ejerció realmente en programas para comunidades indígenas durante los últimos seis años, además del listado de programas, el padrón de beneficiarios y los montos por municipio. Tampoco respondió una segunda solicitud, sobre el dinero destinado específicamente a mujeres y niñas indígenas. El instituto que en mayo presumió cifras en conferencia se quedó mudo en agosto cuando se le pidió el desglose. La solicitud 762627726000037 venció el 4 de agosto sin respuesta, sin prórroga y sin reserva. También puedes leer: Instituto Poblano de los Pueblos Indígenas en la mira: lo acusan de omiso y de falta de atención No fue un caso aislado. Seis días después de la primera, el 13 de julio, el instituto recibió una segunda solicitud, ésta enfocada en las mujeres y niñas indígenas: cuánto presupuesto etiqueta y ejerce en programas con perspectiva de género, qué apoyos entrega y a cuántas beneficiarias por municipio, y qué convenios sostiene con la Secretaría de Igualdad Sustantiva, la Fiscalía y el INPI para atender la violencia de género en comunidades indígenas. El plazo venció el 10 de agosto. Corrió la misma suerte: silencio. Dos preguntas sobre el dinero, dos expedientes vencidos, ningún dato.
El Instituto Poblano de los Pueblos Indígenas IPPI, autoridad estatal que diseña y ejecuta los programas para el estado que ocupa el cuarto lugar con más población indígena del país ---- un millón 43 mil 116 personas, concentradas en un 90 por ciento en 76 municipios ---- no transparenta cuánto dinero llegó a cada región y sin ese desglose, no hay forma de saber si el recurso llegó a las comunidades donde de verdad está la población indígena. Este mutismo ocurre en agosto, el mes en que se conmemora, cada día 9, el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que no es sólo una celebración folclórica, se le considera una oportunidad para visibilizar las condiciones de vida, los derechos y las demandas de los pueblos. Te recomendamos: “Seguimos aquí, vivos y resistiendo”: pueblos indígenas marchan en Puebla En la administración de Claudia Sheinbaum, por primera vez, todos los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas tienen destinado un presupuesto para infraestructura social, así, este sexenio tiene un presupuesto indígena etiquetado como nunca. Presupuesto, cuyo destino, permanece en la opacidad en Puebla.
Elude IPPI solicitudes de informaciónLa solicitud, presentada el 7 de julio en la Plataforma Nacional de Transparencia, pedía —en formato de hoja de cálculo, para los ejercicios fiscales de 2021 a 2026— el presupuesto aprobado y el ejercido en cada programa dirigido a los pueblos indígenas, año por año; el listado completo de esos programas y la dependencia responsable de cada uno; el número real de beneficiarios; los programas que cambiaron de nombre, se fusionaron o se cancelaron en el periodo, con el motivo; y los municipios donde se ejerció el recurso, con los montos por cada uno. Datos que la propia dependencia genera para su cuenta pública. Ninguno llegó. No se trata de información inédita ni de un cálculo imposible. El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas —el par federal del IPPI— publica su gasto con ese detalle de rutina. En un solo programa, en 2023, reportó cuánto ejerció al centavo, en cuántos apoyos se tradujo ese dinero y a cuántos beneficiarios llegó, con nombre y fundamento. Ese es el estándar: rendición de cuentas ordinaria, sin que nadie tenga que arrancarla con una solicitud. Es exactamente el tipo de dato que el IPPI de Puebla dejó vencer en silencio. Lo que arriba se publica solo, aquí hubo que pedirlo. Y ni así llegó. El instituto no ha estado inactivo. En mayo lanzó la convocatoria 2026 de su Programa para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas, con una decena de proyectos con novedosos nombres: "Vistiendo mi identidad", "Legado de sabores", "Saberes ancestrales", "Mentorías lingüísticas", "Mosaico lingüístico". Los presentó como una estrategia para frenar la pérdida de hablantes, el desplazamiento lingüístico y la ruptura en la transmisión de las lenguas originarias, es decir, una estrategia para fortalecer las lenguas originarias y el patrimonio biocultural. Del paquete se anunciaron 5.5 millones de pesos. Se conoce el catálogo; se ignora el costo. A la fecha se desconoce a cuánta gente llegó, en qué municipios se ejerció, cuánto de lo anunciado terminó gastándose: nada de eso se transparenta.
El silencio no sólo en la PNTYuteita Valeria Hoyos Ramos, coordinadora de la Red Nacional de Abogadas Indígenas, lee el silencio desde adentro: no como un tropiezo administrativo, sino como el modo en que el instituto se ha relacionado con los pueblos que dice representar. “En años anteriores he solicitado apoyos para mi comunidad y como organización hemos solicitado la intervención en casos de violaciones a derechos humanos, sin que seamos escuchadas", relata. Para la abogada y defensora de derechos humanos, las comunidades nunca han sido informadas “sobre los programas que existen y el presupuesto destinado a ello”. El instituto, recuerda, nació con tropiezos: "desde la ausencia de consulta para su creación, la incongruencia entre lo que la Ley de Derechos, Cultura y Desarrollo de los Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de Puebla plantea como sus funciones y lo que observamos en las convocatorias emitidas". Pone un ejemplo con ley en mano. El artículo 85, fracción XV, obliga al instituto a apoyar el reconocimiento, protección y conservación de las tierras, territorios y recursos naturales de los pueblos indígenas. Pero, señala, "es omiso ante las múltiples iniciativas extractivistas, mineras y de megaproyectos como el polo de desarrollo y los basureros instalados en territorios indígenas de Puebla".
También está en su ámbito, agrega, gestionar mejores condiciones de acceso a la justicia, como pagos dignos a intérpretes y el reconocimiento de autoridades indígenas. En los hechos, dice, la respuesta ha sido el silencio. “Es necesario que las comunidades seamos escuchadas en foros públicos, con paridad de género y diversidad, con pertinencia lingüística y cultural, con transparencia, que se nos informe sobre los programas que existen y el presupuesto destinado a ello, y que en caso de consulta previa, se invite a diálogos internos en las comunidades y no se disponga desde las cúpulas, cuándo y cómo seremos consultadas”. La líder de las Abogadas Indígenas adelantó que este sábado 15 de agosto a las 9:00 horas, la Contingenta Antirracista --- creada e integrada por mujeres indígenas y afromexicanas apartidistas, convocadas desde la indisciplina, la rebeldía, la digna rabia, pero también desde el corazón, la convicción y la ternura ---- convocamos a una marcha, que es en realidad un “recorrido antirracista”, movilización que partirá del Exconvento de San Francisco, Boulevard 5 de Mayo, hasta llegar al paseo bravo. |