La llamada cuesta de enero no se origina por un incremento abrupto de la inflación, sino por el desgaste financiero de las familias que dejan las compras realizadas en diciembre, lo que provoca la percepción de encarecimiento de servicios y productos al inicio del año. Así lo aseguró Oscar Salomón, profesor de Economía de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), quien explicó que enero no es un mes en el que los precios suban, sino un periodo en el que las familias “se encuentran muy gastadas”. Te puede interesar: ¿Por qué enero se siente más largo que otros meses del año? En este contexto, el especialista recomendó a la población elaborar un presupuesto realista para el primer trimestre del año, con el objetivo de priorizar gastos esenciales como alimentación, vivienda y salud, y posponer compras que no sean indispensables. También sugirió aprovechar promociones cuando se cuente con el recurso para pagar de inmediato, así como comparar precios entre distintos establecimientos, con el objetivo de tener un consumo responsable. Oscar Salomón pidió a la población evitar los créditos informales o de procedencia desconocida, ya que pueden generar mayores problemas financieros a mediano plazo. En su lugar, propuso mantener disciplina en el uso del dinero, es decir, adquirir productos de forma consciente y procurar ahorrar, aunque sea una cantidad mínima.
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