Miércoles 04 Febrero 2026

Si hay algo que caracteriza a la artista visual Rosa Borrás es un instinto de supervivencia agudísimo que le valió una lucha ganada contra el cáncer. Este evento que atravesó sus células hizo también que el proceso evolutivo de su arte se viera envuelto en una resignificación, con una profundidad impecable que encontró sentido en la teoría feminista; pero que al mismo tiempo revelaba la “maleza” que a veces representan los cuerpos enfermos, sobre todo, de enfermedades invisibles y arrasadoras como el cáncer.

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“En 2004 sentí una bolita en el seno izquierdo y fui al ginecólogo. Su explicación fue que tenía una bolita de grasa, la extirpó y me dijo: ‘es probable que vuelva a salir, no se preocupe si vuelve a salir, se la vuelvo a quitar’. Y después de un par de meses, empecé a sentirla otra vez porque, claro, yo me cuidaba, me hacía exploraciones táctiles. Pero empezó a crecer y a dolerme [entonces] fui a ver a otro médico que enseguida se dio cuenta y me mandó con una ginecóloga especialista en cáncer, ahí salió que eran tumores cancerosos

Relata la artista en entrevista para El Popular, periodismo con causa.

Rosa Porras. Foto: Samantha Páez / Revista Lumbreras.
Rosa Borras. Foto: Samantha Páez / Revista Lumbreras.

Cuando obtuvo su diagnóstico positivo al cáncer, su fuerza motora se concentró en sus hijos; dos niños pequeños de 14 y 8 años. “Pensé, tengo unos hijos chiquitos, no me puedo morir ahorita. Me puedo morir en 10 años, pero ahorita no". Con esa premisa Rosa Borrás, quien es considerada como una de las artistas plásticas más representativas en México por su trayectoria, y quien forma parte de la colección de artistas del MUMA, se sometió a un tratamiento contra el cáncer de mama que duró seis ciclos de quimioterapia y la extirpación de una de sus glándulas mamarias.

“La detección temprana fue clave porque yo estaba muy al pendiente de lo que estaba pasando con mi cuerpo. Encontrarme con médicos que sabían de qué estaban hablando [fue crucial]. Aunque el ginecólogo resultó ser muy negligente; los otros médicos fueron muy acertados y pude tener un tratamiento adecuado y he de puntualizar: tenía un buen seguro, entonces todo fue de manera privada. No sé cómo hubiera sido en esa época si yo hubiera tenido que ir a un centro de salud o a acudir al seguro social”, señala Rosa.

La detección temprana; todavía un reto en México

Y como bien lo menciona la artista uno de los mayores enemigos para un tratamiento adecuado y oportuno para pacientes de cáncer: es el diagnóstico tardío, y la imposibilidad de acceder a tratamientos que puedan combatir a las células cancerosas. De acuerdo con Fernanda Orozco, coordinadora de programas de la Fundación Cima en México, una de las barreras más evidentes es que “definitivamente, a pesar de los esfuerzos y campañas, la realidad es que la mayoría de los diagnósticos siguen ocurriendo en etapas avanzadas, al menos aquí en México. Lo que reduce obviamente las posibilidades de supervivencia y hace también más complejos los tratamientos”.

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“Porque cuando el cáncer de mama se detecta a tiempo, las posibilidades de control y supervivencia mejoran de forma significativa”, destaca la experta. Es por eso que en el marco del Día Internacional contra el Cáncer es importante dimensionar el reto en México. Por ejemplo, el cáncer de mama es el más letal en mujeres y de las principales causas de mortalidad de este grupo.

Fernanda Orozco Barrón Coordinadora de Programas en Fundación CIMA
Fernanda Orozco Barrón Coordinadora de Programas en Fundación CIMA

“Cada año se diagnostican miles de nuevos casos y aunque existen algunos avances en tratamientos sigue siendo clave fortalecer la detección oportuna y el acompañamiento integral de las pacientes. En México se diagnostican alrededor de 31 mil nuevos casos de cáncer de mama al año y más de 7 mil mujeres fallecen. Hablando del subtipo triple negativo, que es uno de los más agresivos, que representa entre el 15% y 10% de los casos”, destaca Fernanda Orozco de la Fundación Cima.

“De hecho, para muchas mujeres, especialmente en zonas rurales, existen barreras importantes como la distancia para llegar obviamente a centros especializados o de atención especializada, factores culturales, desinformación, miedo a revisarse, por eso en Fundación Cima trabajamos mucho en sensibilizar y acompañar para acercar información clara y confiable para que más mujeres puedan llegar a tiempo un diagnóstico

Menciona Orozco como la esencia del trabajo porque también ayudan con los cuidados posteriores del tratamiento como prótesis e incluso reconstrucciones.

Sobre la detección oportuna la OMS ya ha fijado metas concretas para enfrentar este tipo de cáncer, que consiste en detectar más del 60% de los casos en etapas I y II, realizar el diagnóstico completo en un plazo máximo de 60 días y garantizar que al menos el 80% de los tratamientos sean completos y sin abandono.

Mensajes y acciones de esperanza

El miedo es algo muy real y es también muy difícil de eliminar, porque la palabra cáncer todavía se asocia con muerte, sin embargo la construcción de mensajes siempre es necesaria desde una mirada positiva basada en historias reales de mujeres que han vivido el proceso y que hoy siguen adelante y también demostrando que un diagnóstico puede convertirse en una oportunidad de vida como lo hace Cima o desde el arte como lo ha hecho Rosa Borrás.

La Fundación CIMA reafirma el acompañamiento emocional y la calidad de la atención a través de una encuesta diseñada para escuchar a las pacientes de cáncer y colaborar con las autoridades en la mejora del sistema de salud público. El impacto de esta labor se refleja en historias como la de Isabel Martínez, quien tras superar un tratamiento integral contra el cáncer de mama, transformó su experiencia en activismo, y actualmente es facilitadora estrella, impartiendo pláticas de sensibilización y detección oportuna.

"Yo_Bordado". Acrílico sobre tela de algodón. 2021. Rosa Borras
"Yo_Bordado". Acrílico sobre tela de algodón. 2021. Rosa Borras

Mientras que Rosa Borrás ha tenido una evolución constante como una artista sensible a los cambios internos y externos que ha podido experimentar. Desde la vivencia del cáncer sus técnicas, pero más importante, los mensajes de su arte estuvieron direccionados a explorar el erotismo y la construcción de la figura femenina atravesada por las cicatrices que dejó el cáncer.

“A partir de la experiencia del cáncer, hice otro tipo de obra que estaba más directamente relacionada con mi cuerpo, y con la relación de mi mente con mi cuerpo. Empecé a hacer trabajo abiertamente erótico y pensar mi cuerpo de otra forma”.

Entre dibujo con carboncillo y pintura con acuarela, la artista materializó dibujos de órganos sexuales femeninos. “Hice también mucha acuarela que tenía que ver con los fluidos del cuerpo, con toda esta percepción. Estuve trabajando esto desde el 2005 al 2008. Fue la producción más influenciada por la experiencia del cáncer y en esta idea de repensar mi relación con mi cuerpo.

“Luego por ahí del 2011 empecé a hacer autorretratos, yo llamo ‘autorretratos conceptuales’ y en estos autorretratos me dibujo desnuda y siempre mi seno izquierdo aparece con una cicatriz y con las cicatrices que tengo por la reconstrucción. También a partir de esos dibujos hice una serie de grabados que se titula ‘Yo soy la vida’. Esos grabados los estuve haciendo, desde el 2011 hasta el 2014. Desde entonces siempre me dibujo en mis diarios o en cualquier obra que yo haga, incluso en bordados, me pintó así con con mis cicatrices

Nos comparte la artista Rosa Borrás.

Esta evolución también la ha llevado por otros caminos entre 2012 y 2014, formó el colectivo "Bordando por la Paz Puebla", una iniciativa que consistía en bordar en plazas públicas para visibilizar la violencia enfocándose inicialmente en feminicidios. Actualmente ha ligado su andar artístico y de protesta con las familias buscadoras del colectivo Voz de los Desaparecidos en Puebla, lo que ha marcado profundamente su labor reciente.