El Centro Histórico de Puebla y las zonas universitarias se han convertido en los principales focos de contaminación auditiva en la capital, una problemática que ya es reconocida por autoridades municipales como un riesgo creciente para la salud pública y la calidad de vida de la población. Durante la sesión extraordinaria de la Comisión de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, realizada el pasado 6 de febrero, la regidora Karina Romero Sainz enlistó las zonas más afectadas por el exceso de ruido, entre las que destacan El Barrio de los Sapos, el Centro Histórico, la avenida Juárez, La Margarita, Castillotla, la Unidad Universitaria y la zona universitaria, entre otras áreas con alta concentración de actividades comerciales, recreativas y de tránsito vehicular. Desde hace varios años, organismos internacionales y nacionales advirtieron sobre el peligro de la contaminación acústica y las consecuencias irreversibles que puede provocar. Instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Agencia Ambiental Europea (EEA), así como el Instituto de Ecología A.C. (INECOL) y la Secretaría de Salud, coinciden en que el ruido excesivo representa una amenaza directa para la salud. El INECOL ha señalado que los altos niveles de ruido pueden generar efectos negativos inmediatos, como alteraciones del sueño, aumento del estrés y una disminución en la calidad de vida. A largo plazo, la exposición prolongada puede provocar pérdida auditiva, tinnitus y problemas cardiovasculares, al incrementar el riesgo de hipertensión arterial, enfermedad coronaria y accidentes cerebrovasculares. Te puede interesar: Centros nocturnos de la capital poblana tendrán que sacar permiso para emitir ruidos fuertes Este fenómeno, de acuerdo con la Secretaría de Salud, va en aumento en ciudades con altos niveles de industrialización o densamente pobladas, donde la principal fuente de ruido es la actividad humana. Entre las causas más frecuentes se encuentran el transporte, la industria, la construcción de edificios y las obras públicas. Ante este escenario, la Secretaría de Gestión y Desarrollo Humano inició desde el año pasado inspecciones a restaurantes, bares, centros nocturnos y establecimientos comerciales o de servicios que emiten ruido. La regidora Romero Sainz informó que durante 2025 se realizaron 37 visitas de inspección y en lo que va de 2026 se han efectuado tres, precisando que una de ellas derivó en la clausura de un establecimiento, “reforzando así las acciones de mitigación de la contaminación auditiva”, explicó. Asimismo, en el portal del Ayuntamiento de Puebla, en la sección ¡Bájale a la contaminación por ruido!, se establecen los límites máximos de decibeles permitidos y las sanciones correspondientes. De acuerdo con esta información, el nivel permitido es de 68 decibeles de 6:00 a 22:00 horas y de 65 decibeles de 22:00 a 6:00 horas. En caso de rebasar estos límites, el individuo, comercio o servicio —ya sea fijo o móvil— que emita ruido o vibraciones a la atmósfera deberá pagar multas que van de 20 a 175 días de salario mínimo vigente en el municipio de Puebla, lo que equivale a montos que oscilan entre 1,181.6 y 10,339 pesos. |