Para la familia de Julio César Flores García, los 35 años de prisión impuestos al autor intelectual de su asesinato no eran una cifra legal ni un tecnicismo jurídico. Eran una certeza. Eran la idea de que el crimen no quedaría impune, de que sus hijos podrían crecer sin miedo y de que la voz de Julio, silenciada violentamente, había sido escuchada por el Estado. Hoy, esa certeza se derrumbó. Juan Óscar N., sentenciado a 35 años de prisión como autor intelectual del homicidio del empresario tehuacanero, obtuvo su libertad absoluta. La noticia no solo reabrió una herida: volvió a colocar a la familia frente al miedo, la incertidumbre y la sensación de que la justicia les fue arrebatada cuando ya creían haberla alcanzado. “Es la ausencia de la voz de mi hijo y en este caso nosotras somos la voz de mi hijo”, expresó con firmeza y dolor María Guadalupe García Bolaños, madre de Julio César, al recordar que su lucha no es solo legal, sino profundamente humana. Te puede interesar: Familia de empresario asesinado en Tehuacán exige justicia tras liberación de implicado Julio César Flores García fue asesinado en junio de 2022, cuando tenía apenas 31 años. De acuerdo con la familia, Juan Óscar N. ordenó el crimen, pagó por él y proporcionó el arma a los dos hombres que lo ejecutaron. Ambos autores materiales fueron detenidos meses después: uno conducía la motocicleta utilizada en el ataque y el otro disparó en repetidas ocasiones contra el joven empresario. Tras las investigaciones, Juan Óscar N. fue detenido, vinculado a proceso y sentenciado como autor intelectual. Para la familia, ese fallo representó un punto de quiebre: el momento en que el dolor comenzó a convivir con la esperanza. Sin embargo, durante su reclusión en el penal de Tehuacán, aseguran que el sentenciado nunca fue tratado como un interno más.
Aunque existió una orden para trasladarlo a un penal en la capital poblana, esta nunca se cumplió y jamás se ofreció una explicación clara. A inicios de diciembre, Juan Óscar N. solicitó un amparo para reducir su condena, el cual fue negado y la sentencia de 35 años fue ratificada. Días después, de forma inesperada, la familia fue notificada de que sería liberado de manera absoluta bajo el argumento de que el delito no era comprobable. Para Yetzin Ámbar Campos Acosta, esposa de Julio César, la liberación no solo es incomprensible: es una amenaza directa.
Ámbar aseguró que la familia nunca se ausentó del proceso judicial y que todo quedó documentado.
Hoy, el miedo volvió a instalarse en su hogar.
Para ella, los 35 años de prisión significaban algo muy claro: tiempo para crecer, para sanar, para que sus hijos dejaran de ser vulnerables.
La madre de Julio César también habló del temor constante y de las amenazas que aseguran haber recibido.
Con la voz quebrada, pero firme, hizo un llamado directo a las autoridades estatales y federales.
Pidió la intervención del gobernador de Puebla.
Y también dirigió un mensaje a la presidenta de México.
Finalmente, María Guadalupe García Bolaños compartió el temor que más la persigue: el día en que sus nietos pregunten.
La familia solicitó que el caso sea revisado a fondo y que no quede en la impunidad. También pidió a la sociedad de Tehuacán denunciar cualquier antecedente legal relacionado con Juan Óscar N., y a los medios de comunicación evitar la revictimización y el daño a la memoria de Julio César Flores García.
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