Martes 10 Febrero 2026

Para la familia de Julio César Flores García, los 35 años de prisión impuestos al autor intelectual de su asesinato no eran una cifra legal ni un tecnicismo jurídico. Eran una certeza. Eran la idea de que el crimen no quedaría impune, de que sus hijos podrían crecer sin miedo y de que la voz de Julio, silenciada violentamente, había sido escuchada por el Estado.

Hoy, esa certeza se derrumbó.

Juan Óscar N., sentenciado a 35 años de prisión como autor intelectual del homicidio del empresario tehuacanero, obtuvo su libertad absoluta. La noticia no solo reabrió una herida: volvió a colocar a la familia frente al miedo, la incertidumbre y la sensación de que la justicia les fue arrebatada cuando ya creían haberla alcanzado.

“Es la ausencia de la voz de mi hijo y en este caso nosotras somos la voz de mi hijo”, expresó con firmeza y dolor María Guadalupe García Bolaños, madre de Julio César, al recordar que su lucha no es solo legal, sino profundamente humana.

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Julio César Flores García fue asesinado en junio de 2022, cuando tenía apenas 31 años. De acuerdo con la familia, Juan Óscar N. ordenó el crimen, pagó por él y proporcionó el arma a los dos hombres que lo ejecutaron. Ambos autores materiales fueron detenidos meses después: uno conducía la motocicleta utilizada en el ataque y el otro disparó en repetidas ocasiones contra el joven empresario.

Tras las investigaciones, Juan Óscar N. fue detenido, vinculado a proceso y sentenciado como autor intelectual. Para la familia, ese fallo representó un punto de quiebre: el momento en que el dolor comenzó a convivir con la esperanza.

Sin embargo, durante su reclusión en el penal de Tehuacán, aseguran que el sentenciado nunca fue tratado como un interno más.

“¿Por qué se determinó una libertad injustificada? Con esta libertad que le dan, pues nos hacen pensar muchas situaciones; desde que él estuvo en la cárcel tuvo privilegios, nunca estuvo en población”, denunció su madre.

Aunque existió una orden para trasladarlo a un penal en la capital poblana, esta nunca se cumplió y jamás se ofreció una explicación clara. A inicios de diciembre, Juan Óscar N. solicitó un amparo para reducir su condena, el cual fue negado y la sentencia de 35 años fue ratificada.

Días después, de forma inesperada, la familia fue notificada de que sería liberado de manera absoluta bajo el argumento de que el delito no era comprobable.

Para Yetzin Ámbar Campos Acosta, esposa de Julio César, la liberación no solo es incomprensible: es una amenaza directa.

“El autor intelectual ya había amenazado a Julio y cumplió su promesa (…) Yo creo que las personas apenas y se pueden imaginar lo que es ir a una morgue a reconocer a quien en vida fue tu esposo”, dijo al recordar el momento más devastador de su vida.

Ámbar aseguró que la familia nunca se ausentó del proceso judicial y que todo quedó documentado.

“Los argumentos que nos dieron para su libertad son sin fundamento, todo está registrado en las carpetas, grabado en las audiencias, hemos estado en cada audiencia sin falta”.

Hoy, el miedo volvió a instalarse en su hogar.

“Está en riesgo nuestra vida, quedé sola con tres hijos pequeños, todos menores de 10 años (…). Muchas personas, al enterarse de su libertad, se acercaron para externar su preocupación; ciudadanos de Tehuacán se han acercado”.

Para ella, los 35 años de prisión significaban algo muy claro: tiempo para crecer, para sanar, para que sus hijos dejaran de ser vulnerables.

“Eran para nosotros 35 años de seguridad. Yo pensaba que cuando esta persona saliera mis hijos serían personas adultas que podrían defenderse; ahorita son niños totalmente indefensos”.

La madre de Julio César también habló del temor constante y de las amenazas que aseguran haber recibido.

“Nuestras vidas están expuestas, hemos recibido amenazas por parte de él; que él vuelva a regresar a prisión somos muchos los que tenemos miedo a su libertad”.

Con la voz quebrada, pero firme, hizo un llamado directo a las autoridades estatales y federales.

“Alzamos la voz para que haya justicia para Julio, para su esposa, sus hijos. No es justo que un asesino esté suelto haciendo daño”.

Pidió la intervención del gobernador de Puebla.

“Gobernador Alejandro Armenta, que ha expresado que no va a haber impunidad ante algo justificado, señor gobernador, yo le pido que nos apoye porque fue sentenciado justamente; es nuestra vida la que hemos expuesto para que haya justicia”.

Y también dirigió un mensaje a la presidenta de México.

“Presidenta Claudia, aquí hay una mujer sola con hijos y una madre que pide, como mujer, que se nos haga justicia. Usted como mujer, apóyenos y defiéndanos ante las injusticias que hay en estos momentos con la liberación del autor intelectual del homicidio de mi hijo”.

Finalmente, María Guadalupe García Bolaños compartió el temor que más la persigue: el día en que sus nietos pregunten.

“Mis nietos son pequeños, pero en algún momento van a querer saber qué pasó con quien le hizo daño a su padre; no quiero darles una respuesta de que no hubo justicia”.

La familia solicitó que el caso sea revisado a fondo y que no quede en la impunidad. También pidió a la sociedad de Tehuacán denunciar cualquier antecedente legal relacionado con Juan Óscar N., y a los medios de comunicación evitar la revictimización y el daño a la memoria de Julio César Flores García.