Lunes 16 Febrero 2026

Una nueva especie de serpiente subterránea denominada Yakacoatl tlalli fue descubierta en México, reforzando el reconocimiento del país como uno de los territorios con mayor biodiversidad a nivel mundial.

El hallazgo se realizó en la cuenca del río Balsas, un entorno xerófilo caracterizado por su clima seco y lluvias escasas, similar a un semidesierto, donde se estima que habita la mayor parte de su población conocida.

La Yakacoatl tlalli pasa gran parte de su vida bajo tierra, lo que explica su rareza y la dificultad para detectarla. Su adaptación al entorno subterráneo se refleja en su morfología: posee una escama en forma de pala, semejante a una nariz, que le permite excavar con facilidad en suelos semiáridos.

Hasta ahora, solo se conocen tres ejemplares: dos fueron encontrados muertos y uno más fue observado vivo, fotografiado y posteriormente liberado. Todos los registros se obtuvieron de manera fortuita, lo que refuerza la idea de que se trata de una especie rara y difícil de detectar.

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Su distribución conocida se restringe a la cuenca del río Balsas, una región de tierras bajas rodeadas por zonas montañosas, con ambientes predominantemente xerófilos. Este aislamiento geográfico favorece la presencia de endemismos, es decir, especies que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.

En cuanto a su alimentación, la información disponible es limitada. En uno de los ejemplares analizados se encontró la cola de un alacrán en el estómago, lo que sugiere una dieta basada en artrópodos. Es posible que también consuma insectos del suelo y lombrices, como ocurre en otras serpientes de hábitos similares, aunque hasta el momento no existe evidencia concluyente que lo confirme.

Esta especie pertenece a la tribu Sonorini, integrada por pequeñas serpientes no venenosas adaptadas a ambientes subterráneos en tierras bajas secas.

El descubrimiento fue posible gracias al trabajo conjunto de especialistas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad de Texas y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), de acuerdo con información publicada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).