Jueves 26 Febrero 2026

La Sierra Negra de Puebla atraviesa un proceso de deforestación que se ha extendido por al menos tres décadas, derivado de la tala clandestina en municipios como Nicolás Bravo, Vicente Guerrero, Ajalpan, Coyomeapan y, en menor grado, Zoquitlán.

De acuerdo con el Movimiento de Autogestión Social, Campesino, Indígena, Popular (Mascip), la pérdida forestal supera las 5 mil hectáreas, afectando especies como ocote y encino, además de provocar la disminución de mantos acuíferos en comunidades que antes contaban con abundancia de agua.

La organización ha solicitado desde hace cuatro años la incorporación del programa Sembrando Vida para impulsar la reforestación y generar alternativas económicas, pero hasta ahora no se ha concretado.

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En Coyomeapan, la única reserva forestal significativa se localiza en las faldas del volcán Tzit-zintepetl, considerado inactivo, aunque la presión sobre el bosque continúa en aumento.

El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, anunció recientemente acciones de control contra los talamontes, así como la instalación de un vivero con laboratorio de germoplasma para dotar a la región de especies frutales y árboles nativos. Sin embargo, aún no se reportan avances en dicho proyecto.

Además, Mascip señala que la Sierra Negra es utilizada como ruta de paso para vehículos pesados que transportan madera presuntamente desde Oaxaca, lo que incrementa la problemática y dificulta el control de la actividad.