Martes 17 Marzo 2026

Del 23 al 26 de marzo se llevará a cabo la Reunión Nacional de Cultura Infantil, en el marco del trigésimo aniversario del programa Alas y Raíces, un encuentro que busca fortalecer la participación de niñas y niños como agentes culturales activos en sus comunidades.

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Las sedes de esta edición serán la Casa de la Cultura de Puebla “Prof. Pedro Ángel Palou” y el Centro Cultural San Roque, donde se espera la participación de alrededor de 100 especialistas, entre coordinadores estatales, promotores e invitados especiales de toda la República.

Guillermina Pérez Suárez, coordinadora nacional de Desarrollo Cultural Infantil, señaló que este espacio permitirá a los promotores culturales reflexionar, autoevaluar sus prácticas y replantear estrategias que garanticen el acceso de las infancias a la cultura desde un enfoque comunitario.

El juego como creación del mundo

Uno de los ejes centrales será reconocer a las infancias como sujetos con voz propia. Al respecto, el subsecretario de Arte del Gobierno del Estado, Julio Broca Hernández, citó a Nietzsche: “madurar es recuperar la seriedad con la que jugábamos cuando éramos niños”. Explicó que, contra el prejuicio adulto de que el niño "solo juega", en realidad “el niño está creando el mundo con muchísima seriedad”.

En este sentido, se destacó que los niños no solo participan en actividades, sino que construyen y transforman su entorno a través del arte y la expresión, especialmente en contextos de violencia. En estos casos, los proyectos buscan ofrecer alternativas que fortalezcan su autonomía e imaginación, permitiéndoles generar “mundos posibles” en entornos más seguros y justos.

El programa contempla mesas de diálogo, talleres y conferencias sobre el derecho a la cultura y la diversidad de contextos.

Descentralización y diversidad

El programa contempla mesas de diálogo, talleres y conferencias sobre el derecho a la cultura y la diversidad de contextos, incluyendo comunidades indígenas, rurales y urbanas. También se integrarán enfoques como el uso de tecnología y la creación artística desde la vulnerabilidad.

Finalmente, se remarcó la importancia de la descentralización cultural, llevando estos proyectos más allá de las capitales a través de promotores que viven en las propias comunidades. La elección de Puebla como sede responde a su trayectoria en el programa y su compromiso con iniciativas vinculadas a las lenguas indígenas, identidad y género.