En México, el bienestar emocional no se vive igual para todas las personas. Un estudio de la doctora Fiorella Mancini, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, revela que las mujeres, especialmente aquellas que viven en condiciones económicas adversas, reportan mayores niveles de ansiedad y tristeza, debido a las desigualdades que atraviesan en la vida cotidiana. El análisis, basado en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía a través de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado, señala que 27 por ciento de las mujeres afirmaron sentirse ansiosas gran parte del día, frente a 21 por ciento de los hombres.
En contraste, 76 por ciento de ellas dijeron haber experimentado alegría, una proporción menor al 83 por ciento reportado por los varones, marcando una brecha en las experiencias emocionales. La investigación advierte que la tristeza tiende a intensificarse con la edad, particularmente en la adultez, etapa en la que se concentran múltiples responsabilidades relacionadas con el trabajo, el cuidado y el hogar. Esta carga impacta de manera más significativa en mujeres de sectores populares, donde el malestar emocional se mantiene elevado, a diferencia de los grupos con mayores recursos, en los que tiende a disminuir. Te puede interesar: Mujeres concentran siete de cada diez casos de depresión en Puebla durante 2025 Durante la ponencia De la movilidad social precarizada a los nuevos malestares varoniles: Desigualdades de género en tres actos, Mancini expuso que los hombres jóvenes y adultos de clases altas son quienes reportan menores niveles de ansiedad y tristeza, mientras que las mujeres adultas en condiciones de pobreza concentran los niveles más altos de afectación emocional. El estudio concluyó que las emociones en el país están profundamente atravesadas por factores como el género, la clase social y la etapa de vida. Es así como la ansiedad y la tristeza reflejan estados individuales y condiciones estructurales que inciden en la calidad de vida, particularmente para las mujeres que enfrentan mayores limitaciones económicas y sociales.
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