Tener hijxs en Puebla no solo es un proyecto de vida, también es un compromiso económico de largo plazo que puede poner a prueba la estabilidad financiera de cualquier familia. En el marco del Día del Niño y la Niña, te presentamos una realidad que pocas veces se dice en voz alta: criar a un hijo o hija en México puede resultar más caro de lo que muchos imaginan. De acuerdo con estimaciones del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el costo por criar a un hijo desde su nacimiento hasta los 18 años puede oscilar entre 1.3 y 2.5 millones de pesos, dependiendo del estilo de vida y el acceso a servicios básicos. Además, algunos análisis financieros amplían la estimación hasta la vida adulta —teniendo en cuenta factores como educación universitaria, vivienda y manutención—, lo que eleva el costo a más de 4.5 millones de pesos, según datos recopilados por plataformas como Financer. Te puede interesar: Puebla entre los estados con menor inclusión laboral femenina: IMCO El primer año de vida es el más caroEl gasto comienza incluso antes del nacimiento. De acuerdo con estimaciones de Financer, entre el embarazo, el parto y el primer año de vida, una familia puede invertir entre 80 mil y más de 300 mil pesos. Lo anterior depende si se recurre a servicios públicos o privados. En esta etapa, los gastos suelen centrarse en consultas médicas, estudios, nutrición especializada (leche de fórmula y alimentación complementaria), pañales, ropa (que suele renovarse cada tres meses) y, en algunos casos, guardería. Por lo anterior, el gasto mensual para un bebé desde su nacimiento y hasta los tres años se estima, en promedio, entre 8 mil y 20 mil pesos.
Crecer también cuesta: colegiaturas y actividades extraCon el paso del tiempo, los gastos no desaparecen, solo cambian de forma. Durante la etapa escolar, las familias suelen destinar entre 6 mil y 15 mil pesos al mes en colegiaturas, útiles, uniformes y transporte. En la adolescencia, el presupuesto puede subir debido a la adquisición de tecnología, actividades extracurriculares y gastos personales. Además, según reportes de BBVA México, los rubros que más le pegan al gasto familiar son alimentación, vivienda, transporte y educación, lo que confirma que la crianza va mucho más allá de cubrir las necesidades básicas.
Ingreso familiar, un factor que cambia todoEn México, el ingreso promedio por hogar ronda los 27 mil pesos mensuales, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Es decir, mantener a un hijo puede representar entre el 18 por ciento y el 44 por ciento del ingreso familiar, en especial en los primeros años, cuando los gastos son más intensos. En Puebla, donde los ingresos suelen ser menores al promedio nacional en diversos sectores, esta proporción puede sentirse aún más pesada, lo que obliga a muchas familias a ajustar su estilo de vida o recurrir a servicios públicos. Hasta febrero de 2026, de acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) el salario base de cotización promedio diario en la entidad fue de 584.55 pesos en enero de 2026, para trabajadorxs registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esta cifra colocó a Puebla en la posición 21 a nivel nacional, por debajo del promedio del país, que se ubicó en 662.83 pesos diarios.
¿Servicios públicos o privados?Uno de los factores que más influye en el costo de crianza en México es el tipo de servicios a los que se tiene acceso. La salud y la educación públicas pueden reducir significativamente el gasto; sin embargo, cuando se opta por servicios privados, los costos aumentan de forma considerable. BBVA México estima que la educación puede representar uno de los mayores gastos a lo largo de la vida de un hijo, con cifras que pueden superar los 3.5 millones de pesos en escenarios de educación privada continua. Aunque las cifras parecen elevadas, especialistas coinciden en que la crianza va mucho más allá del aspecto económico: implica tiempo, cuidados, decisiones cotidianas y una carga emocional constante dentro de la dinámica familiar. En Puebla, como en el resto del país, el Día del Niño y la Niña representa una oportunidad para observar las condiciones en las que crecen las infancias y adolescencias, así como los retos que enfrentan las familias para acompañar su desarrollo.
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