Martes 12 Mayo 2026

En el marco del Día del Comunicólogo en México, especialistas y profesionales del sector enfrentan un panorama marcado por diferencias salariales, esquemas de precarización laboral y dinámicas que impactan de manera distinta a mujeres y hombres dentro de áreas como relaciones públicas, publicidad, marketing, producción audiovisual y consultoría en comunicación.

De acuerdo con datos sobre el sector corporativo de la comunicación, mercadotecnia y publicidad, los hombres perciben un salario promedio mensual cercano a los 9 mil 880 pesos, mientras que las mujeres registran ingresos de 7 mil 910 pesos, lo que representa una brecha salarial aproximada del 20 por ciento.

Aunque la carrera de Comunicación mantiene una alta presencia femenina en universidades mexicanas, con más del 55 por ciento de la matrícula, la representación de mujeres disminuye en cargos de alta dirección o vicepresidencias de comunicación y relaciones públicas, la diferencia salarial puede oscilar entre el 15 y el 25 por ciento, aun cuando las funciones desempeñadas sean equivalentes.

Profesionales de la comunicación en México enfrentan retos relacionados con salarios, jornadas laborales y acceso a puestos directivos.

En el caso de las mujeres comunicólogas, organismos como el IMCO y BBVA Research han señalado que la brecha laboral suele ampliarse después de la maternidad. En promedio, muchas profesionistas destinan más de 20 horas semanales a estas actividades, lo que impacta en sus posibilidades de ascenso y acceso a puestos mejor remunerados.

Dentro de agencias de publicidad, productoras y firmas de comunicación también persiste la discriminación laboral y cuestionamientos hacia la capacidad de liderazgo de mujeres en cuentas estratégicas. Además, aunque predominan en áreas operativas como redacción, monitoreo o cuentas, las direcciones creativas y estratégicas son integradas mayoritariamente por hombres.

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Para los hombres que trabajan en áreas de comunicación política, marketing o gestión de crisis, uno de los principales desafíos es la cultura de disponibilidad permanente. Jornadas extendidas y esquemas de trabajo prácticamente continuos forman parte de un entorno que ha derivado agotamiento físico y mental relacionados con la presión laboral y la disponibilidad 24/7.

A ello se suma el incremento de esquemas de subcontratación e informalidad, particularmente en producción audiovisual, diseño y servicios independientes, donde algunos profesionales laboran bajo contratos por honorarios o esquemas sin prestaciones laborales, seguridad social ni fondos de retiro.