La desaparición de adolescentes en México mantiene una relación directa con las dinámicas del crimen organizado y el posible reclutamiento forzado, alertaron organizaciones civiles tras la publicación del reciente informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que documenta el fenómeno a nivel nacional y regional. De acuerdo con el monitoreo “Desaparición de adolescentes de 12 a 17 años en la Región Centro de México (2007-2025)”, elaborado por el Seminario sobre Violencia y Paz de El Colegio de México, en la región centro del país se contabilizaron 3 mil 95 adolescentes desaparecidos entre 2007 y 2025. En ese contexto, Puebla se ubicó como el tercer estado con más casos, al acumular 309 adolescentes desaparecidos de entre 12 y 17 años durante ese periodo, solo por debajo del Estado de México y la Ciudad de México. En contraste, Tlaxcala reportó 13 casos, la cifra más baja entre las siete entidades analizadas. El informe también señala que en 2025 el número de adolescentes desaparecidos disminuyó respecto al año anterior en el Estado de México, Ciudad de México y Puebla, mientras que aumentó en Morelos, Hidalgo, Querétaro y Tlaxcala. Te puede interesar: CIDH documenta fallas graves en materia de búsqueda de personas en Puebla Por su parte, las organizaciones Tejiendo Redes Infancia y Reinserta exigieron al Estado mexicano una “respuesta urgente” ante el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos criminales, fenómeno evidenciado en el informe de la CIDH sobre desaparición de personas en México. Las agrupaciones destacaron que, a nivel nacional, la CIDH documentó que 18 mil 192 niñas, niños y adolescentes permanecían desaparecidos hasta el 19 de agosto de 2025, en hechos que guardan una “relación fundamental” con la actuación del crimen organizado y, en algunos casos, con la “aquiescencia de agentes estatales”. Asimismo, señalaron que la CIDH identificó mecanismos de reclutamiento mediante ofertas laborales, además de estrategias de captación a través de redes sociales y promesas económicas dirigidas a adolescentes. Entre las entidades donde se han detectado estos patrones figura Puebla, junto con estados como Jalisco, Zacatecas, Guanajuato y Michoacán.
Según las organizaciones, testimonios de víctimas sobrevivientes permitieron documentar que muchas desapariciones están relacionadas con “ofrecimientos económicos o promesas vinculadas al uso de armas”, mientras que algunos adolescentes regresan con vida, otros permanecen dentro de estructuras criminales y algunos más fallecen en hechos violentos. El documento también advierte que detrás del aparente reclutamiento “voluntario” existen condiciones de pobreza, exclusión, violencia intrafamiliar, violencia sexual, ausencia institucional y búsqueda de pertenencia, factores que incrementan la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes frente a grupos delictivos. |