Martes 19 Mayo 2026

El reciente señalamiento contra la multinacional Adidas por el uso de bordados tradicionales de Naupan, Puebla, volvió a colocar en el centro de la discusión el fenómeno de la apropiación cultural y los límites legales sobre el aprovechamiento comercial de las expresiones artesanales de los pueblos originarios.

La polémica surgió tras denuncias de especialistas en simbología textil y defensoras del patrimonio indígena, quienes acusaron que una colección especial vinculada con la Selección Mexicana de Futbol habría utilizado técnicas y diseños tradicionales de bordadoras nahuatlacas de la Sierra Norte poblana bajo condiciones laborales precarias y sin un reconocimiento integral del valor cultural de las piezas.

Bordados tradicionales de Naupan fueron colocados en el centro del debate sobre propiedad cultural y derechos colectivos.

El caso abrió nuevamente el debate sobre cómo grandes empresas incorporan elementos indígenas a productos comerciales de alto valor económico, mientras las comunidades creadoras reciben beneficios limitados o quedan invisibilizadas dentro de las cadenas de producción.

La llamada apropiación cultural ocurre cuando símbolos, textiles, bordados o conocimientos tradicionales son utilizados fuera de su contexto original y con fines comerciales, generalmente por actores con mayor poder económico. Especialistas señalan que esta práctica implica no solo una explotación económica, sino también una descontextualización de elementos que poseen significados históricos, espirituales y comunitarios.

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En Naupan, las críticas se centraron en la supuesta industrialización de técnicas ancestrales como el “hilo contado” y el “pepenado”, características de los textiles de la región, así como en presuntos pagos bajos para las artesanas y el incumplimiento de promesas relacionadas con seguridad social.

El conflicto también recordó otros antecedentes en la industria internacional de la moda. En años recientes, el gobierno mexicano cuestionó formalmente a marcas como Zara y Anthropologie por utilizar patrones y diseños vinculados con comunidades indígenas de Oaxaca e Hidalgo sin autorización ni esquemas claros de beneficio compartido.

Marcas internacionales como Zara o Gucci también han sido señaladas de plagiar elementos culturales indígenas sin el reconocimiento a estos pueblos. 

De igual forma, firmas de lujo como Gucci han sido señaladas dentro del debate internacional sobre el uso de elementos culturales indígenas y tradicionales como inspiración estética sin reconocer plenamente la propiedad colectiva de las comunidades.

Ante la recurrencia de estos casos, México fortaleció en 2022 el marco jurídico para la defensa del patrimonio comunitario mediante la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas.

La legislación establece que cualquier uso de expresiones culturales tradicionales debe contar con el consentimiento previo, libre e informado de las comunidades portadoras, además de mecanismos que garanticen una distribución justa de beneficios económicos.

El objetivo de esta normativa es reconocer los bordados, diseños, saberes y símbolos tradicionales como parte de una propiedad colectiva, evitando que terceros puedan apropiarse o registrar estas expresiones culturales como marcas comerciales sin autorización.

Especialistas en derechos culturales consideran que el caso de Naupan uno de los principales desafíos actuales para las comunidades artesanas: preservar el valor simbólico de sus creaciones frente a un mercado global que convierte las identidades culturales en productos de consumo